domingo, 22 de febrero de 2015

EL PAISAJE CLÁSICO BARROCO. POUSSIN Y LORRENA


Ciclo de las Estaciones. Poussin

Entre los géneros que se fueron independizando de la tradicional pintura de historia o retrato, hubo especialmente dos que en el barroco cobraron especial importancia: el bodegón y el paisaje
Como siempre ocurrirá en el mundo barroco encontraremos varias maneras de interpretarlos, y en concreto, el paisaje, tendrá al menos tres grandes líneas: la clasicista, la holandesa y la flamenca. Dedicamos este post a la primera de ellas.

Lorrena. Escena de puerto

Su origen hay que buscarlo en la escuela boloñesa de los Carraci, en donde se formula el género bajo varios presupuestos: claridad compositiva que somete a la Naturaleza a una fuerte organización, luz suave que junto a la composición le dé la serenidad buscada y la introducción de ruinas que le vincule con el mundo antiguo.

Carracci. La Pesca

En realidad lo que Carracci busca es desarrollar el paisaje (aún secundario) generado en el mundo veneciano que ya analizamos aquí.

Poussin. Bacanal. Uno de los temas (tantos) que desarrolla a partir de la obra mitológica de Tiziano

Un paisaje que, superando lo propiamente arqueológico de Quattrocento, fuera una verdadera vuelta a la Edad Dorada, un mundo ideal y perfecto en donde hombres y Naturaleza vinieran en armonía, tal y como desarrollo Tiziano en su pintura mitológica
Es, por tanto, un sueño, un puro deseo. Recuerdos imposibles de una Arcadia feliz que habla de armonía, de ciclos vitales, tareas sencillas.
Esta visión será desarrollada por dos pintores franceses profundamente italianizados: Poussin y Lorrena.
Poussin será el gran maestro de este tipo de paisaje que cada vez irá dejando de ser el escenario de una escena para convertirse en una Naturaleza cada vez más purificada en donde el hombre va disminuyendo de tamaño hasta convertirse en algo insignificante ante el grandioso panteísmo de fuerzas que evolucionan en torno suyo.

Poussin. In Arcadia ego

Además de las escenas desarrolladas en él (a veces mitológicas, otras puramente bucólicas e incluso vanitas), la Naturaleza (Rosemblunt) tienen su propia simbología, a menudo muy compleja.

Poussin. Ciclo de las Cuatro Estaciones

Su composiciones rompen con la simetría pero no por la armonía y jugarán con contrapuntos (un árbol en primer plano que se remota en el último, contraposición de masas arbóreas y nubosas, utilización de elementos singulares que por su nitidez equilibran masas mayores pero menos detalladas en el mundo contrario...). Una forma de componer que influiría en los paisajes de Cezanne.

El segundo autor, Lorrena, de formación más autodidacta, idealiza aún más sus paisajes, utilizando numerosas referencias literarias (desde las clásicas, como las Metamorfosis de Ovidio, a las renacentistas, Jerusalén Recobrada de Torcuato Tasso, sin olvidar la historia).

Lorrena

De composiciones simétricas y largas perspectivas, su gran mérito es el uso de la luz, que las dota de un lirismo que influirá en el mundo rococó (desde Guardi a Canaletto), Turner, Corot, Courbet, los impresionistas o Dalí.





















Lorrena
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