sábado, 28 de febrero de 2015

EL PAISAJE HOLANDÉS


Van der Goyen

Holanda, con su potente burguesía, cambió la forma de mecenazgo barroco, y de la realeza, nobleza y clero católicos, puso a la clase media como nuevos compradores.
Y hablo de compradores y ya no comitentes, pues el autor y el comprador se desvinculan y comienza a aparecer un mercado.
Esto da una mayor libertad (aparente) al artista, que no tiene que seguir las indicaciones del comprador pero que, a la vez, se ha de plegar al gusto de un mercado, a veces muy cambiantes, como tan bien comprobará Rembrandt en sus últimos años.

Ruysdael
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Se crea así una verdadera industria de arte que se estandariza especialmente en los géneros antes menores (bodegones y paisajes) a la vez que mucho autores se especializan en determinados temas (marinas, bosques, interiores, ganado...).

Hobbema

Los grandes maestros que generarán el nuevo estilo serán los hermanos Ruysdael y su discípulo Hobbema.
Estéticamente tenderán a formatos horizontales en donde el cielo tendrá una gran importancia gracias a un punto de vista elevado que le reservará, en mucho casos, casi dos tercios de la tela.

Ruysdael

Esta característica les permitirá el análisis detallado de un cielo tan cambiante, en donde las nubes y sus distintas modalidades ocuparán la atención del pintor, atento a los múltiples cambios metereológicos habituales en la zona.
Unido a esto, la luz será la gran protagonista. Frente al despiadado y plano sol meridional, los Países Bajos tienen una luz suave, de infinitos matices, habitualmente gris, en donde la sombra no tiene el valor significante del sur.

Hobbema

La pincelada suelta permitirá aprehender estos cambios lumínicos tan sutiles como en la famosa vista de Delf de Vermeer
Ideológicamente frente al carácter pasional del paisaje flamenco o la vuelta a la Arcadia Feliz del clasicismo, el mundo holandés intentará una expresión franca de la realidad (en la que no se tiene que que perder el carácter emocional del paisaje, como en habitual en Ruysdael).

Ruysdael

Es, como apuntan Morán y Checa, un verdadero catálogo de la Naturaleza desde el punto de vista económico. Una visión economicista (tan perfecta para el mundo capitalista que están iniciando) que habla de las posibilidades de esta Naturaleza y su explotación (desde la madera de los bosques, el viento para sus molinos, su flota en ríos y mares, los almacenes comerciales...).

Ruysdael

Su carácter antinarrativo, la importancia de la luz y sus cambios o su carácter casi serial serán básicos para la pintura decimonónica (Constable, Turner, Courbet y Corot) y abrirá las puertas al futuro impresionismo

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