jueves, 29 de noviembre de 2012

EL MUDÉJAR DE MADRIGAL DE LAS ALTAS TORRES BAJO LA NIEBLA



En el extremo norte de Ávila se encuentra esta villa de contundente nombre y glorioso pasado que en días de niebla aún más parece parado, recordando sus tiempos en los que fue cuna de Isabel la Católica.




Su obra de más empeño es la fantástica muralla  (XIII-XV) de estructura mudéjar  (mampostería y tapial entre cajas de ladrillo) con torres cuadradas y albarranas huecas.









Las portadas (tres aún en pie), almenadas y con arcos apuntados.




Paseando por la villa se puede el visitante encontrar  el Palacio de Juan II (en donde nació Isabel)


La maltratada Santa María del Castillo


O San Nicolás de Bari




























Y si nos quedamos con más ganas de mudéjar (o de comer un buen cochinillo) ¿por qué no nos acercamos a Arévalo?


miércoles, 28 de noviembre de 2012

LO RASCACIELOS BARROCOS DE MADRID QUE HIZO GÓMEZ DE MORA




Ahora que tan de moda están los rascacielos, no es ocioso recordar que Madrid ya los tuvo desde su Siglo de Oro (siglo XVII), en uno de los costados de la plaza mayor y realizados por el mismo arquitecto, Gómez de Mora

Su origen resulta, al menos, curioso, pues además de casas son verdaderos contrafuertes de todo este flanco de la Plaza Mayor (un monumento construido sobre un pequeño lago y arroyo que desembocaba en la calle Segovia que fue muy lentamente urbanizado, pues ya antes de la original, ya hubo proyectos de Juan de Herrera y de Juan de Mora)
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En su interior, los primeros pisos los ocupan formas abovedadas (nuestras famosas cavas madrileñas, esta vez apiladas unas sobre otras para darle más cohesión a la construcción.
En muchas ellas se encuentran instaladas los más tradicionales (pero últimamente demasiado turísticos) mesones de la capital, entre ellos Casa Botín, el restaurante más antiguo de Europa



Al exterior (y con cierta forma en talud que asegurase, una vez más, la estabilidad del conjunto) mantienen aún la construcción típica de nuestra edad moderna madrileña: zócalo en piedra berroqueña, gruesas fachadas de ladrillo pintadas de vivos colores y ventanas protegidas por rejas y balconadas de hierro forjado.


Entre los edificios más representativos de todo el conjunto es este arco de Cuchilleros, reforma de Villanueva tras uno de los incendios de la plaza.




martes, 27 de noviembre de 2012

CONOCIENDO A CHILLIDA (3) EL ESPACIO

El espacio me ha interesado sobre todo para preguntarme sobre él, sobre sus características y sus incógnitas


El espacio interno siempre ha sido una preocupación de la escultura contemporánea. Nosotros ya vimos algunos de sus primeros ejemplos en las obras de Rodín (La Catedral), de Gargallo o la de Julio González en donde el vacío se vuelve positivo y es el verdadero sentido de la escultura.
Desde muy temprano Chillida trabajará en este sentido y desde sus primera obras vemos como la estructura material se encuentra realmente fusionada por planos invisibles .

Son sus mallas de hierros que nacen de un núcleo central ya estaban planteando el inicio de estas ideas.
Con el tiempo, el espacio y su apresamiento se hace cada vez más evidente, creando verdaderos núcleos en donde es exprimido. El propio autor ha hablado a menudo de la idea de mano, de garra como el origen de partida (manos que tan habitualmente aparecen en sus grabados).
Toda mi obra está condicionada por las modulaciones de la mano
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Así se comporta el conocido Peine de los Vientos o lo profundo es el aire que mostramos a continuación.

Sin embargo el paso decisivo se da en sus obras monumentales en donde este espacio aparece a tal escala que es paseable. La escultura, entonces, más que a la visión es accesible a través del cuerpo y el movimiento. Aparece entonces la percepción háptica, aquella que se recibe a través del cuerpo y sus movimientos. (Alguna de sus posibilidades ya las analizamos en el arte barroco, aquí)

El espectador, ya por completo activo, ha de moverse no solo en torno sino dentro de, investigar las formas pero también sentir uno de los primeros enigmas del universo, lo que aún no existe, un lugar que nos rodea pero del que solo entonces somos conscientes.

Un verdadera visión impura, tal y como la denomina Aura Fernández de Polanco


CHILLIDA EN NUESTROS BLOGS. (1) Índices

lunes, 26 de noviembre de 2012

LAS TORRES ALBARRANAS DE SEVILLA: LA TORRE DE ORO Y DE LA PLATA



 Torre del Oro desde la calle Betis
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Con la llegada de los almorávides se inició en Sevilla islámica (Isbiliya) una amplia campaña de edificaciones defensivas que culminaron la creación de un amplio recinto amurallado, posteriormente ampliado en tiempos almohades (que analizamos aquí)
Torre del Oro

Una pieza clave de todo el conjunto, y típica de las construcciones bereberes de almorávides y almohades fueron las torres albarranas, cuerpos defensivos exentos de la muralla y conectado a ellas por murallas secundarias o corachas, que servían tanto para vigilancia avanzada como para crear múltiples lugares de tiro, especialmente cuando el ejército llegaba a la murallas, pudiéndoles atacar por la espalda.
Torre de la plata y su coracha

De todas las que llegaron a existir aún podemos contemplar dos torres en buen estado.
La de la plata, poco conocida al encontrarse semioculta por las edificaciones, y la llamada del oro (por el brillo de sus azulejos superiores)
Torre de la plata
Ambas servían como protección a uno de los puntos estratégicos de la ciudad: el Arenal, puerto fluvial que servía para abastecer a la ciudad.


Existe una hipótesis que, al otro lado del río, existiera una torre gemela a la del oro que sirviera para extender una larga cadena para defender el paso por el río. Tal idea tiene sus defensores y detractores, sin que se haya llegado a un acuerdo.

Lo que sí sabes con certeza es que el último piso que corona la torre es muy posterior (barroco) mientras que el intermedio tuvo importantes restauraciones en tiempos de Pedro el Cruel.

Su estructura poligonal a la orilla del río, apenas decorada y maciza, se ha convertido con el pasar de los siglos en una parte fundamental del perfil urbano de la capital hispalense, especialmente desde la orilla de Triana, aunque la construcción de la Torre Pelli (como ya hablamos aquí) distorsiona desde su visión contraria.






Recientemente (2012) se ha encontrado en la calle Santander los cimientos de otra torre albarrana, ya bautizada como de Bronce.



domingo, 25 de noviembre de 2012

DE BAZARES POR ESTAMBUL


Muy pronto el viajero conocerá que el alma de Estambul, mucho más que Islam, Ataturk o Bizancio, es el comercio. Un alma que se aloja en su vocación de capital desde sus tiempos romanos, bizantinos u otomanos; de cruce de caminos entre la Ruta de la Seda y Occidente; de puerto entre el Mediterráneo y el Mar Negro.
Esa esencia jamás la ha perdido, y hoy la ciudad es sobre todo un inmenso e inacabable mercado que florece en cada esquina, como si cada estambulí tuviera, como destino, ser un vendedor.
El turista encontrará todo tipo de formas, desde el Gran Bazar al zoco más minúsculo y autóctono en donde terminará por encontrar cualquier cosa.
En este post nos vamos a dedicar a los dos grandes bazares históricos de la ciudad, y en sdelbiombo le dedicamos una entrada fotográfica a otras zonas menos turísticas pero acaso aún más fascinantes.
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La estructura del bazar arranca en la propia Constantinopla: un lugar cerrado y cubierto que consiguieron los comerciantes extranjeros en tiempos de Justiniano (el del César, se llamaría, y de aquí el nombre árabe, alcaicería con el que se extendería por todo el oriente islámico como ya hemos visto en Alepo, y a occidente , como la alcaicería de Granada)
Sería una estructura geométrica, cerrada por puertas para su vigilancia y techada, normalmente con calles en cuadrícula y organizada por gremios o especialidades.

El ejemplo más conocido es el interminable Gran Bazar. Su estructura original se debe a  la época de Mehmed II, cuando en 1455 , cubriéndose y amurallándose posteriormente.
Espectaculares son sus entradas, pero también sus pequeños patios aledaños que  nos  recuerdan  los funduq  o  caravanasares  a  donde  llegaban  las mercancías  y  que  son un  pequeño placer  para que  la  vista  del  turista descanse.

Otro  bazar  sumamente  interesante  es  el  llamado  de  las  especias , en  Eminönü,  a  escasos  pasos  del Puente de Gálata. Fue  realizado en el siglo XVII, ampliándose por parte de Sinán para integrarlo dentro  del conjunto de Rustem Passa.



Tiene forma de "L" y se encuentra dedicado casi al completo a especias. Un verdadero desafío a los sentidos.



























sábado, 24 de noviembre de 2012

EL MOZÁRABE. Una novela histórica imprescindible para conocer el califato de Córdoba



Muchas novelas han tratado el tema del califato en el mundo andalusí, ya desde la perspectiva del poder, ya desde la compleja pero real convivencia de las tres cultura en la Córdoba de los Omeyas. Sin embargo ninguna con el aliento literario y el conocimiento histórico de Sánchez Adalid, a mi juicio el mejor novelista histórico español junto a Maeso de la Torre (autor de otra magnífica novela histórica, en este caso del emirato de Abderramán II: Al Gazal, viajero de los dos Orientes, que ya comentamos aquí).
La historia nos muestra este magnífico siglo desde dos puntos de vista que se complementan y convergen en la corte de los Omeyas desde Abderramán III a su hijo Al-Hakem II y sus desgraciados descendientes, como Hixam II. Desde la mezquita y larga conclusión a la creación de Medina Zahara, sus dos protagonistas nos servirán de guías de excepción para conocer esta geografía del poder que dominó Al Andalus

Uno de sus protagonistas será Asbarg, mozárabe que escalará hasta el mismísimo obispado. Gracias a él conoceremos la vida de esta minoría cristiana pero fuertemente islamizada  que apenas ya nada tiene que ver con el cristianismo de los reinos del norte y poco a poco irá quedando como un reducto culto pero moribundo de un cristianismo encastrado en unas raíces que el resto de Europa se están eliminando.
Junto a él se encontrará  Abuamir, un joven musulmán con ansias de grandeza que iniciará su carrera como escribiente mercenario a las puertas de la mezquita para terminar poco convertirse en el temido Almanzor que atemorizará a la España cristiana con sus razzias.
La novedad del tratamiento del gran caudillo musulmán es la de buscar más sus raíces  que su época dorada. El lector irá siguiendo su ascenso en la corte omeya, su progresivo acercamiento a la favorita del califa, Subt, su reconversión de letrado en militar de carrera, su sorda pugna con el poder oculto del califato (los eunucos del harén), su fascinación intelectual y, ante todo, su implacable ansia de poder y gloria.

En las historias que entrelazan ambos personajes, la historia nos hará recalar en Bizancio, Sicilia, las tierras vikingas Roma, el Magreb…, viendo la tupida red diplomática y comercial que supieron general los omeyas.
                                                             
Un libro fascinante para disfrutar, aprender historia y entrever los hilos eternos que siguen moviendo al hombre.

       NOVELAS HISTÓRICAS PARA VIVIR EN AL ANDALUS
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jueves, 22 de noviembre de 2012

TRES MONUMENTOS GÓTICOS EN TORNO AL CAUCE DEL TURIA. VALENCIA

 La Valencia medieval no alcanzaba el mar, sino que se situaba (como ya lo había hecho la romana y luego la musulmana) en uno de los meandros del Turia, un río que la protegía y la amenazaba con sus riadas, le proporcionaba agua y, a menudo, la devastaba.
Una parte de su muralla corría paralela a él, y en la actualidad solo se conserva una de sus puertas, las llamadas Torres de Serranos, un perfecto ejemplo de arquitectura militar tardogótica, con dos potentes bastiones y un cuerpo central en donde podemos ver aún filigranas de arquillos ciegos. (Por cierto, fueron el depósito de emergencia de las obras del Museo del Prado en su salida de España durante la Guerra Civil)


Casi enfrente suyo se encuentra uno de los innumerables puentes que cruzaban el río, el de la Trinitad. También del XV es uno de los mejores ejemplos góticos de la ciudad, aunque ahora nos resulte tan extraño, sobrevolando los jardines en los que se ha convertido el río Turía tras su desvío.

Si lo recorremos y entramos en lo que serían los arrabales nos encontraremos con el Real Monasterio de la Trinidad, un edificio del XV sobre otro anterior que se reedificó para una comunidad clarisa.
Su estructura exterior es poderosa y de unas formas muy depuradas de lo que fuera el gótico mediterráneo.

También son bellísimas sus portadas típicas del gótico flamígero, aunque su interior, sumamente reformado, resulta bastante anodino.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

LOS TIRANICIDAS DE KRITIAS. Una obra de transición


Entre el estilo arcaico de Kuros y Kores (que ya analizamos aquí) y los grandes del primer clasicismo (Fidias, Policleto o Mirón), existe un periodo de transión que, en expresión de Blanco Frejeiro, se ha venido denominando estilo severo.
Se trata de una época de transición en donde se rompe con las características anteriores (hieratismo, frontalidad, geometrización...) y comienzan a ensayarse lo que será el clasicismo
Entre las obras más interesantes del periodo se encuentra este grupo llamado de los Tiranicidas.
Ya el propio tema representa no una idea nobiliaria sino algo más cívico (Harmodio y Aristogitón asesinan al tirano Hipias, convirtiéndose en un símbolo de libertad ciudadana), más aún en esta obra de Kritias que sustituya a otra anterior de Antémor y que se le será encargada justo tras la victoria de Maratón, para sustituir a la robada por los persas
Estilísticamente nos encontramos, como ya hemos dicho, en un periodo de transición en donde encontraremos aún rasgos arcaicos (falta de expresión, un cierto envaramiento de la musculatura, geometría del pelo, organización simétrica del grupo...)
Sin embargo, fijémosnos en sus novedades
Es evidente el interés del autor por dotar de movilidad (que nos lleve más allá de o físico y nos implique en el tema), con atrevidos escorzos frontales y una apertura inaudita de las piernas.
Junto a ello hay un interés por una visión ya al menos dúplice (lateral y frontal, como aparece en las imágenes) que nos permita contemplar uno de los grandes esfuerzos de la escultura: la división ya no homogénea de pesos que lanza las esculturas hacia el frente (ayudada por las diagonales de sus brazos y no por sus troncos que, un  tanto incongruentemente, quedan totalmente en vertical)
Junto a estos intentos por abrir y animar el bloque, existe también la voluntad de un mayor naturalismo en la musculatura, que lentamente está perdiendo su geometría y linealidad para crear superficies en verdadero relieve

Todas estas ideas las desarrollará de forma extraordinaria, uno de sus discípulos (Mirón) del que ya nos hemos ocupado analizando su Discóbolo)

martes, 20 de noviembre de 2012

MURALLAS ALMORÁVIDES-ALMOHADES. DE MARRAKESCH A SEVILLA



Marrakech fue fundada en 1062 por  Ibn Tachfin, primer emir de la dinastía de los almorávides
Colocada sobre un amplísimo oasis, era un punto estratégico para las caravanas de camellos que se internaban en el Sáhara que comienza tras las cumbres del Atlas.
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 Las Murallas fueron empezadas en 1126 por Alí ben Yusuf, de la dinastía de los almorávides
Con 14 catorce puertas principales  y  unos 17 kilómetros de longitud, tienen entre 8 y 10 metros de altura y un espesor que varía entre 1,60 y 2 metros.
Construidas en adobe y tapial, mantienen una construcción culminada por merlones, con torres cuadrangulares
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Hermanas de las anteriores son las de la capital almorávide y almohade en Al Andalus, Sevilla

Su origen se remonta a los reinos taifas, pero los restos actualmente conservados pertenecen a los siglos XI (almorávides) y XII (almohades)