martes, 4 de marzo de 2014

EL ARCO DEL TRIUNFO ROMANO. TIPOS Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA


De todos los erigidos por los romanos, éste es el ejemplo más temprano (aunque muy restaurado en el siglo XIX)
.
Según las noticias escritas, estos arcos comenzaron a erigirse durante la expansión romana de la República, siendo estructuras efímeras (posiblemente en madera, con lienzos pintados) creadas para los desfiles triunfales que realizaban los ejércitos al volver de una campaña victoriosa. (Es el arte de la propaganda, esencial para comprender el mundo romano, como ya analizamos aquí)
Posteriormente, estos arcos triunfales se dedicaron a las campañas de un emperador, como éste, dedicado a Tito, de la dinastía de los Severos. 
En sus relieves se narran los episodios del triunfo romano contra los judíos (aquél que iniciara precisamente su exilio)
























En él vemos perfectamente la capacidad que tuvo el arte romano de combinar ideas en principio irreconciliables: el arco (de origen etrusco) con la columna (inspirada en el mundo griego); el arco y el gran dintel superior; la columna (siempre exenta en el mundo clásico griego) ahora vinculada al arco y al muro que lo sustenta; la recta y el círculo en simbiosis que se repetirá incansablemente durante todo el Renacimiento y barroco.


Muy cerca de él se encuentra otro de los mejores ejemplos conservados, el de Constantino (siglo IV), de tres arcos y columnas exentas coronadas por esculturas.



Curiosamente, sus relieves pertenecen a monumentos conmemorativos anteriores (Trajano, Adriano y Marco Aurelio).
Sus relieves narran las campañas de Marco Aurelio sobre los germanos









































Existió una modalidad (mucho más escasa) de arcos dobles o cuatrifontes. Algunos de ellos ya los vimos en este blog, como el del Foro Boario o el de Cáparra, en Extremadura.

El arco triunfal romano fue un elemento repetido constantemente en el arte, especialmente a partir del Renacimiento, tanto de forma directa como indirecta.
Alfonso el magnánimo mandó construir uno de los primeros en su palacio de Nápoles, recogiendo su idea de victoria (que se remarcan con sus magníficos relieves, como puedes ver aquí).

En España, Carlos V recurrió constantemente a su modelo para las ciudades imperiales (Puerta de la Bisagra en Toledo, Puerta de las Granadas de Granada)

En el barroco y neoclasicismo su uso se siguió manteniendo, como ya hemos visto en la Puerta de Alcalá o la de Toledo, ambas en Madrid.





El arco de la Estrella en París erigido por Napoleón

Ya en el siglo XX, el fascismo y su retorno a la simbología y arquitectura romana los volvió a resucitar, como este arco de la Victoria erigido por Franco del que ya hablamos.


Indirectamente, el modelo de arco triunfal sirvió constantemente como forma funeraria (se cristianizó su significado al convertir la muerte en el verdadero triunfo del cristiano) como tempranamente realizó Masaccio en su Crucifixión.

También, y a partir de Alberti y su portada de Santa María Novella o San Andrés, el sistema de arco triunfal se combina con el frontón superior de los templos para crear la forma sistemáticamente repetida de las portadas de las iglesias durante gran parte de la Edad moderna

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