martes, 9 de octubre de 2012

ROMÁNICO vs GÓTICO. De la isocefalia al retrato


En el Románico el hombre individual, la persona, no existe. En pinturas y esculturas las figuras son símbolos arquetipos, no personas concretas (para ello incluso tiene que recurrir a los símbolos parlantes: objetos que sirven para que reconozcamos a distintos personajes, como las llaves de San Pedro).
Por ello, cuando nos encontramos varias figuras es normal que, como ocurre en los artes arcaicos (Egipto, Mesopotamia...), las figuras se repitan en sus rasgos, como si fueran verdaderos clones, repitiendo postura gestos y rasgos faciales. A eso le llamamos isocefalia.

Campin. Retrato

Por el contrario, en el mundo gótico en donde los burgueses empiezan a romper la sociedad estamental y reivindican algo típico de la modernidad: lo subjetivo, la personalidad.
De ello se deriva una diferenciación cada vez mayor de las figuras y, hacia finales de la Edad Media, en el retrato particular, en donde se intenta representar lo irrepetible de una persona (antes de aparecer este retrato autónomo, lo harán por medio de donantes, rezando junto a imágenes sagradas, y en los sepulcros.


2 comentarios:

  1. ¿Isocefalia no se llama al hecho de que las cabezas están a la misma altura?

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    1. Las cabezas a la misma altura son un rasgo de isocefalia, que puede tener varios grados. El más elevado (y relacionado con artes más anticlásicos como el románico) es la repetición de gestos y rasgos, pues una manera de indicar la escasa importancia del individuo

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