lunes, 15 de mayo de 2017

LA BAÑERA. OBJETOS BEUYS


Frente a los Ready made de Duchamp y su asepsia emocional, pero en el mismo sentido de recuperar la vida misma para introducirla en los museos (una actitud antiretiniana que desconfía de los fantasmas del cuadro), Beuys es un gran productor de objetos, o mejor dicho, un gran resignificador de objetos, que llena de alma y vida.

 Un ejemplo perfecto es esta bañera infantil lena de tiritas y restos de yeso, en donde Beuys reconoce asociaciones personales y simbólicas asociadas a la vida (nacimiento/muerte/vida) más allá de lo material.
Un nacimiento simbólico, como el que pretende con todo su arte (la creatividad tiene que ver con la transformación, el cambio y el desarrollo de la sustancia (...) más que el tradicional entendimiento estético de las apariencias bellas").
Sin embargo, este re-nacer no está exento de dolor. Cualquier cambio o revolución interna se basa (según Beuys) en el dolor como catalizador de los cambios. Todas estas tiritas que suturan la bañera hacen referencia a esos dolores (más simbólicos que físicos) que llenaron sus obras y performances. De muertes simbólicas tras las que resurgir, pues nada es gratuito, ni la democracia directa a la que tanto aspira ni al hombre total que es su sueño.


Estos objetos, además, se pueden revestir de múltiples significados si han sido utilizado en sus performances (como su famoso traje de fieltro), cargándose de una energía que, como nos dice Francisco Javier San Martín, ahora se ha perdido, quedándose huérfanos tras la muerte de su manipulador y chamán.



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