lunes, 10 de abril de 2017

VALERIANO BÉCQUER. RETRATO DE SU HERMANO


Siempre se ha calificado a Valeriano Bécquer como un pintor costumbrista, un tanto blando y condescendiente.
Sin embargo con sola esta obra ya merece la inclusión en los libros de arte.
Retrata a su hermano, el famoso poeta Gustavo Adolfo, y poco tiene que envidiar a los autorretrato de Delacroix.
La dignidad de la pose (tan aristocrática sin caer en ningún tipo de amaneramiento), el romántico fondo lleno de la pasión de su pincelada suelta y los colores cálidos que se arremolinan en torno al retratado y la mirada, franca e impetuosa pero con un lejano poso de melancolía en su fondo, son espectaculares.
En la imagen se desarrolla todo el ideal romántico del artista como ser genial pero nunca terminado de comprender, lleno de vitalidad, con un mundo interior tan intenso que apenas si seríamos capaces de comprender sino una mínima parte.
Para comprender realmente el retrato (y su profundo romanticismo) simplemente comparadlo con el neoclásico Madrazo o el realista Courbet y observad, sacaréis muchas conclusiones de las múltiples formas de ver las personas según la ideología y estética que se utilice.

Madrazo Isabel II





















Courbet. Autorretrato con perro

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