miércoles, 12 de abril de 2017

DORE. LOS GRABADOS DEL QUIJOTE





La librería L. Hachette y Cia en Paris le encargó a Gustave Doré la ilustración de la primera edición francesa de la obra en 1863.

Un año antes, el grabador había visitado España en el ansiado viaje  que numerosos románticos también harían, buscando el exotismo que ya no encontraban en Francia.
En realidad, se trataba (ideológicamente) de un orientalismo extendido (del que ya hablamos aquí) que buscaba: 

La desbordada fantasía, el idealismo más exaltado, el color local, incluso ese ambiente extraño lleno de orientalismo y de espíritu medieval.
(...)
España era para los románticos un inagotable tesoro de color local, de exaltación mística y de degradación picaresca; en nuestro suelo no se daba el término medio, gris, sino el incitante maridaje de lo monstruoso y sublime

Justo García Morales. Las ilustraciones gráficas y Literarias del Quijote




 Le habían precedido muchos otros (Chateaubriand, Washington Irving, Prosper Merimé, Richard Ford, Teophile Gautier...), aunque también por  el barón Jean-Charles Davillier, empeñado en buscar una España menos atada al tópico.


Esta doble visión, la romántica y la cuasicientífica social serán básicas para realizar su encargo, pues gracias a ellas conseguirá plasmar la dualidad de la obra entre el sueño y la realidad, el idealismo y el realismo.
.


Nos encontraremos así un Doré que responde a todos los tópicos románticos en las distintas aventuras, llenas de movimiento y fuertes claroscuros.



Escenas teñidas de mundo oriental, fantásticas escenas cortesanas, mundos mágicos e imaginados se repetirán así durante toda la obra.


Junta a ellas (acaso menos conocidas) hay una visión mucho más objetiva del paisaje castellano y un fuerte interés por la introspección en los personajes, a los que termina amando con ternura.

.


.

                                                                   

No hay comentarios:

Publicar un comentario