jueves, 13 de abril de 2017

ANÁLISIS Y COMENTARIO DE LA FACHADA DEL NACIMIENTO, SAGRADA FAMILIA. GAUDÍ


Estructura.
Aunque sumamente personal, la fachada retoma el modelo gótico de fachada normarda entre torres (cuatro en vez de dos) que oculta su división en vertical por medio de la abundante decoración, aunque sí es visible la estructura tripartita de sus pórticos
 El material es la piedra  tallada en sillares, aunque en ciertos puntos nos aparece el tradicional trencadís (ciprés central, remates de las torres)

Los elementos constructivos se ocultan tras la citada decoración, aunque son visibles los típicos arcos de catenaria y sus elaboraciones tridimensionales visibles en las torres, que tienen una forma de huso.
Mientras en las torres predomina el muro, en la zona central posee más importancia el vano.
La decoración es abundante, pudiéndose hablar de horror vacui
En ella podemos diferenciar dos grandes fórmulas. 
Por una parte vemos esculturas de tendencia naturalista realizadas por varios escultores dirigidos por el propio Gaudí que realizaron escenas de la infancia de Cristo o un curioso bestiario

Otra fórmula de decoración (mucho más personal) son las llamadas sugestiones que ya explicamos aquí, en donde las formas crean en la mente del espectador diversas asociaciones casi oníricas: torres como tubos de órgano, estalactitas reconvertidas en muelas, ...

Junto a todo esto (y derivada de su culto a lo medieval) existe un profundo simbolismo de las formas:  ciprés, el Árbol de la Vida,  la letra tau T de color rojo, sobre la que descansa una paloma, imagen final de la Trinidad (recordando los crismones medievales) ; loas al Espíritu Santo sobre las torres (SANCTUS)...
La importancia de la luz  es considerable, al encontrarnos con una fachada muy articulada tanto por los elementos constructivos como la decoración.

Su relación con el entorno es considerables, convirtiéndose sus torres en verdaderos hitos urbanos (aún más en tiempos de su construcción, en una zona escasamente urbanizada del ensanche).

Comentario.
Desde que tomara la construcción del templo, la Sagrada Familia será la obsesión de Gaudí durante más de 70 años, viviendo en un taller realizado en su interior. La larga duración de los trabajos será visible en la evolución de la propia arquitectura que pasará desde presupuestos neogóticos a expresiones mucho más personales.

Esta fachada pertenece casi íntegramente a Gaudí (pues como ocurría en las catedrales medievales esta vasta obra estaba concebida para ser realizada por varias generaciones, estando aún hoy en proceso de conclusión) y, como ya hemos visto en el análisis, se apoya en ideas neogóticas (básicas en la primera obra de Gaudí, junto al neomudéjar) que lentamente se van transformando a través de las matemáticas (aunque practicadas de forma muy intuitiva), los trabajos de albañilería (el famoso trencadís) y una novedosa mirada hacia la naturaleza que no se limita a su exclusiva copia, sino que es el pretexto para elaborar formas cada vez más fantásticas que tanto influirán en la arquitectura neoexpresionista y postmoderna.
En este progresivo cambio se abandona el realismo decimonónico por un simbolismo cada vez más personal (basta comparar la zona baja con las torres), volviéndose más novedosas las formas arquitectónicas hasta convertirlas en un verdadero icono (que tanto influrá en el mundo surrealista hispano, especialmente en Dalí y, en menor medida, Miró)

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