viernes, 10 de marzo de 2017

UNA INTERPRETACIÓN POLÍTICA Y CULTURAL DEL JURAMENTO DE LOS HORACIOS


Hace ya tiempo realizamos un análisis y comentario del cuadro, y a él os remitimos para las características generales (especialmente estéticas) de la obra.
Como ya se sabe, el tema histórico está recogido de la historia romana antigua según Tito Livio que ya había trabajado Corneille en 1639, Los Horaces.
En tiempos de la monarquía etrusca, la guerra declarada entre Roma y Alba por la supremacía política del Lacio, genera todo un fuerte enredo emocional. Por una parte los Horarios (Roma) y por otra parte los Curiacios (Alba) se encuentran unidos por lazos familiares, al ser la esposa de Horacio, hermana de los Curiacios mientras la hermana de Horacio se encuentra prometida al mayor de los Curiacios.
Bajo este enredo, el cuadro muestra la pugna entre el deber moral y la patria (los Horacios) y los sentimientos y la familia (mujeres), con la victoria de la primera
Según este autor habría que relacionar directamente el tema y su tratamiento con el contrato social de Rousseau.
"Cada uno de nosotros pone su persona y poder en común bajo la suprema dirección de la voluntad general", dice el ginebrino y repite el pintor, que se refiere a la colectividad frente al individuo, y a la voluntad y razón sobre los sentimientos.
Curiosamente (y esto es una apreciación propia), la obra, realizada aún en el Antiguo Régimen (que pretende darse un barniz ilustrado) está adelantando el futuro y sus consecuencias más negativas: la dictadura de Robespierre que aprovecha este acento sobre la colectividad y los ideales para instalar una dictadura personal que arrancará innumerables lágrimas al pueblo francés.

Por otra parte, Boine abunda en un tema poco tratado: la profunda misoginia del movimiento ilustrado-revolucionario
Pese a la intervención de algunas mujeres y su apenas conocida Declaración de los derechos de la mujer, la Revolución francesa (y muchos de los ilustrados que la prepararon) fue profundamente misógina, que rechaza lo femenino y lo recluye al mundo exclusivo de los sentimientos.
Es el péndulo en movimiento contrario que cambia el mundo profundamente femenino (en temas, modos y comitentes) del rococó por otro en donde la virilidad derrota al refinamiento, la voluntad al placer, "la exhibición exterior que las necesidades internas", la recta a la curva o la gradilocuencia a la exquisitez.




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