lunes, 27 de febrero de 2017

Análisis y comentario de BODEGÓN. Zurbarán






















Tema.
Nos encontramos con un tema de género (bodegón), mucho más habitual del norte de Europa (Flandes y Holanda) que la zona hispana, en donde existía una menor tradición.
En principio podemos observar cuatro recipiente, tres de ellos de cerámica y una copa de cristal sobre un mesa desnuda.
Podría tener una finalidad puramente estética, aunque muchos autores piensan que podrían esconder una iconografía escondida, acaso religiosa (tal vez eucaristía?)
Técnica
Óleo sobre lienzo, como era habitual en la época
La composición es simétrica, aunque el pintor juega con los distintos volúmenes y alturas para evitar la monotonía sin romper la tranquilidad de la pieza.
De fuerte horizontalidad en la mesa y la línea de "cacharrros", las verticales de estos la equilibran sin aportar movimiento.
Predomina el color sobre la línea aunque la pincelada no es excesivamente suelta.
Los colores predominantes son los blancos y pardos con un cierto tono verdoso en la mesa para (de nuevo) buscar el equilibrio.
La luz es expresiva, tendiendo al tenebrismo. Con ella se consiguen poderosos volúmenes y se evita cualquier tipo de distracciones, eliminando el fondo.
El espacio, perdido este fondo, se construye a la manera caravaggiesca (hacia el espectador) por medio de la superficie de la mesa, las sombras proyectadas y los objetos (como los platos) en escorzo.
Los distintos elementos se distinguen por su fuerte realismo, en gran parte producido por el profundo estudio de las distintas texturas gracias al comportamiento de los distintos materiales frente a la luz (reflejada en los metales, áspera en los barros)

COMENTARIO
Como decíamos en el análisis el tema del bodegón fue poco abundante en la pintura barroca española, y lo podemos observar en el primer Velázquez (sus bodegones con figuras, como el Aguador de Sevilla o la Vieja friendo huevos, el Almuerzo) y otros autores como Sánchez Cotán (del que deriva directamente este tipo de bodegones), Zurbarán o van der Hamen, Pereda o Arellano (búcaros de Flores)


En todos ellos se observa un interés por la contención expresiva (composiciones de escasos elementos dispuestos de forma regular) que contrasta con las naturalezas muertas flamencas (siempre tan excesivas) u holandesas (en donde la composición se vuelve mucho más compleja, como en las obras de Heda)


Algunos especialistas (Gállego) han planteado que muchas de estas obras hispanas esconderían alusiones religiosas o ser verdaderas vanitas.


Agnus Dei. Zurbarán

Todo esto debe relacionarse por la peculiar forma de mecenazgo del barroco hispano, en donde la burguesía (fundamental para este género en el norte de Europa) es escasa y poco interesada por el arte, que tiende más a los entornos religiosos o de la corte.
Precisamente para el primero de ellos (iglesias,cofradías y congregaciones religiosas)  trabajará habitualmente Zurbarán, siendo uno de sus mejores valores la captación de los sentimientos religiosos de sus comitentes.

Zurbarán. Virgen de los cartujos. Sevilla

Y es que, como ya hablábamos aquí el pintor (debido a su formación autodidacta), tendrá graves problemas a la hora de componer grandes escenas narrativas o a la hora de trabajar correctamente perspectivas complejas, mientras se vuelve un verdadero maestro a la hora de pintar las emociones (el retrato psicológico) o representar las texturas a través de una luz derivada de Caravaggio (y muy habitual en la primera generación del barroco hispano: Cajés, CarduchoRibalta).

Zurbarán. Monje Jerónimo. 

Todo ello hace de estas composiciones sencillas pero profundamente realistas y llena de silencio un género al que se adaptaba perfectamente el pintor



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