viernes, 4 de noviembre de 2016

SANTA MARÍA LA REAL DE SANGÜESA (1)


Pocas portadas románicas hispanas recogen tal cantidad de figuras y metros cuadrados decorados como la de Santa María la Real, portada realizada a finales del siglo XII y en la que, según Olaguer Feliu, intervienen al menos cinco talleres.
Por otra parte, y como ya comentaba Yarza, la portada es casi independiente al resto de la construcción, sensación que se aumenta aún más con el marco de metal con el que se ha intentado proteger de la erosión, ya profunda antes de ser acometida.

Lo tardío de la fecha podemos empezar a verlo en la utilización de arcos apuntados para la portada central, y aún más en las figuras de las jambas, de una enorme esbeltez y que Olaguer Feliu relaciona directamente con el Pórtico Real de Chartes (ya pleno protogótico), del que toma su elegancia, canon y disposición entre las columnillas.
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Por el contrario, la parte central en la que se nos muestra la visión apocalíptica con el Pantocrator y el tetramorfos, el Cielo y el Infierno, es realizada por una mano más torpe, con un escaso relieve y figuras alargadas y un tanto desmañadas que el mismo autor relaciona con San Lázaro de Autum, aunque Yarza las vincula más a talleres aragoneses.


Evidentemente resulta la parte más débil de la portada, con soluciones escasamente imaginativas (como la representación del Infierno) y una utilización bastante simple del espacio.


Sobre ella, la galería superior con arcos recuerda a soluciones ya realizadas en el Camino de Santiago (Villarcázar de Sirga) y mantienen un fuerte hieratismo y solemnidad.






















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