miércoles, 13 de abril de 2016

MENARDO ROSO. LOS ESTADOS DE LA LUZ


Como ocurre tantas veces en la historia, los grandes árboles no dejan ver el resto del bosque. Este es el caso de Menardo Roso, oculto bajo la figura gigante de Rodin.
Sin embargo su obra es, ante todo, exquisita, íntima, profundamente pareja al movimiento impresionista y su interés por captar la luz pasajera y sutil.
Trabajó siempre el moldeado,primero en barro para luego ser pasado a escayola y ser terminado en cera o bronce.
Gracias a la técnica empleada lo predominante en sus obras no es la masa sino la superficie que se encuentra múltiplemente trabajada por suaves toques de dedos. Crea así un tacto lleno de pequeños toques (al modo de la pincelada suelta impresionista) que producen un efecto abocetado y con múltiples y diferentes reflexiones de la luz que cambiarán según la hora del día y el movimiento del espectador.

De la misma manera, sus temas no suelen representar grandes historias y suelen ser anecdóticos y amables, perfectamente adecuados a la delicadeza de su acabado

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