jueves, 21 de abril de 2016

COURBET. AUTORRETRATO CON PERRO


Muy maltratado por el tiempo y sumamente craquelado, este autorretrato con perro de Courbet cuando tenía 23 años resume ya perfectamente lo que será su posterior producción y talante.
Situado en un paisaje (el de Ornans), por por completo ajeno a la idealización, el pintor se representa perfectamente atildado (el dandy que se está desarrollando en estos momento y que, según Benjamin, es una nueva muestra de la modernidad en donde el individuo se muestra como una obra de arte perfecta para ser contemplada en el escaparate de las nuevas ciudades).
Pero reparemos un poco más en su mirada y encontraremos algo más.
Más allá de la tragedia o el sentimiento introspectivo que cultivaran los románticos (como Delacroix o los Bécquer), Courbet se muestra asombrosamente distante, casi altivo, mirando con superioridad a un posible espectador.
No le concede nada, al contrario, casi nos parecería que nos minusvalorara y casi el perro es más importante que nosotros mismos (de hecho la mirada del perro repite la altivez y el descreimiento de su dueño.

El pintor se retrata así como alguien por encima del bien y el mal, fustigador de los errores de la sociedad que criticará sin fin, escandalizándola una y otra vez, como ya vimos aquí.
Simplemente comparadlo con el de Delacroix o este de Valeriano Domínguez Bécquer de su hermano Gustavo Adolfo




















                         Delacroix. Autorretrato

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