martes, 1 de marzo de 2016

ESPACIOS BARROCOS EN PARÍS (II) LA PLAZA DE LOS VOSGOS


Junto a la plaza Dauphine o la Vendonne, la de los Vosgos es uno de los primeros ejemplos de urbanismo barroco francés al modo de plaza royale que ya explicamos aquí.


En ella aún se conserva tanto su planificación como sus propios edificios que crean un espacio homogéneo de ladrillo y encintados de caliza con techos de pizarra inclinados con buhardillas (una herencia flamenca a la que pocos años después Mansart añadirá sus famosas mansardas, creando el modelo clásico de construcción que durará hasta el XX). 


El eje fundamental lo crean los dos pabellones reales (más elevados y con arcos que dan paso al exterior, como nuevos arcos triunfales que enlazan con el soportalado de toda la plaza), que nunca fueron utilizados por el rey, siendo alquilados a la nobleza y alta burguesía que pronto ocupará el espacio representativo.



En el centro de este eje, y como es habitual en las plazas francesas, aparecerá la figura ecuestre del rey Luis XIII (erigida por Richelieu que fue destruida durante la revolución y recreado años después con la que actualmente se contempla).

Creado por Enrique IV bajo los planos de Baptiste du Cerceau en 1612, fue inaugurada con una gran fiesta para celebrar el enlace entre Luis XIII y Ana de Ausburgo, iniciando así su principal función, la lúdica y protocolaria.
Posiblemente en relación con esta función terminara por ajardinarse a finales del XVII tal y como la vemos hoy


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