lunes, 21 de marzo de 2016

CLAUDIO COELLO


Detalle de la pala del martirio de San Juan. Torrejón de Ardoz

Discípulo y más tarde colaborador de Rizi y Carreño de Miranda, heredará de ellos sus influencias (las composiciones movidas de Rubens, la vaporosidad de Van Dyck o el color veneciano) y la de sus colaboradores (Colonna y Mitelli : barroco decorativo por quadrattura).
Ecce Homo

Artista fecundo de larga vida, trabajará especialmente en torno a la Corte y los municipios madrileños, con un amplio sentido escenográfico (Pérez Sánchez) y una búsqueda del espacio que le emparenta con Velázquez como ningún pintor de la época (ni siquiera su yerno Martínez del Mazo).
Su estrella artística sufrirá, sin embargo, un fuerte revés cuando Carlos II prefirió para sus grandes obras al italiano Lucas Jordán (se cuenta que este cuadro del Martirio de San Esteban en  el retablo churrigueresco de la misma iglesia en Salamanca fue uno de sus últimos cuadros, cada vez más poseído por la pena)

Son habituales en sus obras las grandes palas de altar al modo romano para los retablos.
Martirio de San Juan. Torrejón de Ardoz

Algunos de sus temas, como las inmaculadas, se emparentan con las de Carreño, aunque de mayor monumentalidad y una belleza compacta y perfecta.
Inmaculada. Museo Lázaro Galdiano

De la misma manera sigue a Carreño (al que sucedió como pintor de Cámara) en los retratos de doña Mariana y Carlos II, con una pincelada menos dividida y un dibujo cerrado, sumamente directo.
Carlos II

En el terreno de la pintura decorativa, sus relaciones más interesantes son las realizadas en la casa de la Panadería de Madrid y la iglesia de San Isidro (Madrid)

Casa de la Panadería. Madrid






















No hay comentarios:

Publicar un comentario