domingo, 24 de enero de 2016

MELOZZO DE FORLI. DE ARQUITECTURA Y ÁNGELES


Pocas obras nos quedan de este pintor del alto Quattrocento que supo unir en su estilo el rigor constructivo de Piero della Francesca (al que pudo estudiar en su larga estancia en Urbino) con la exquisitez y la delicadeza (la grazia de la corriente más decorativa) de sus figuras.
El aspecto más depurado de su arte, con arquitecturas al modo de Piero que tanto influirán en el futuro Bramante (que empezó realmente como dibujante de arquitecturas) será el fresco de Sixto IV nombrando a Platina prefecto para la Biblioteca Vaticana.

Su arquitectura desarrolla no sólo un espacio verosímil sino todo un tratado de proporciones a la romana que se aleja de las "endebles" arquitecturas del quattrocento para mostrarnos un espacio mensurado, sobrio y monumental que está en la génesis de la Escuela de Atenas de Rafael.
En él los personajes, volumétricos, casi arquitectónicos,  al modo de Piero, se mueven con lenta majestad que está anticipando, una vez más, a Leonardo o a Rafael.
Frente a ello, Forli es capaz del más exquisito refinamiento como los ángeles-músicos (para mi los más sugerentes de todo el Renacimiento) que pintó para la iglesia de los Santos Apóstoles.

Poco se puede decir ante la sutileza de su dibujo, la ternura, armonía y exquisitez que supera a Lippi y anuncia al futuro Rafael, pues a su dulzura une un perfecto dominio de la perspectiva y el escorzo, digno de Castagno, Ucello o su coetáneo Mantegna.


1 comentario:

  1. En efecto, las proporciones arquitectónicas de Melozzo son más verosímiles que aquellas "columnitas" delgadas que vemos en el primer quattrocento, la solidez de las pilastras, su forma paralelepipeda e incluso su decoración contrastan con la delicadeza de los personajes y la "morbidez" ingrávida de sus ángeles.
    Un gran renacentista.
    Saludos
    Francesc Cornadó

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