lunes, 25 de enero de 2016

DURERO. CRISTO ENTRE LOS DOCTORES








Durero, aún siendo el más italiano de los pintores europeos de fuera de Italia, siempre mantendrá sus rasgos de origen nórdico. Veámoslo con un poco más de atención.

La composición (un gran arco en torno a Cristo niño) recuerda los modos de Leonardo (Adoración de los Reyes), del que era gran admirador.
De la misma manera es sumamente leonardesca la manera de utilizar las manos, que establecen nudos y relaciones entre las distintas partes del cuadro a la vez que muestran los distintos afectos (una idea habitual en Leonardo, que durante toda su obra madura estuvo obsesionado el retrato del alma de sus personajes, intentando volcar sus sentimientos y emociones a través del gesto, como puede verse en la Última Cena)






















Resulta, además, sumamente evidente, el juego de contrastes (que tanto fascinará al futuro Tiziano), entre la belleza infantil (aunque mucho más nórdica que italiana) y las figuras grotescas que le rodean. 
Esta contraposición se ha interpretado de varias maneras, y mientras algunos ven las raíces flamencas (fealdad igual a maldad) mientras que otros vuelven a recordar a Leonardo y su gusto por la caricatura que tantas anécdotas generó
























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