jueves, 24 de diciembre de 2015

LA CABECERA DE LA CATEDRAL DE ÁVILA


Junto a las catedrales de Ciudad Rodrigo, Cuenca o Sigüenza, la cabecera de la catedral de Ávila es uno de los ejemplos más representativos de nuestro protogótico.
Como siempre en estos temas seguiremos el magisterio de Lambert que propone una influencia directa del primer gótico Borgoñón (Vezelay) en su primera zona construida, la cabecera. Este dato se encuentra plenamente justificado por la repoblación de la zona que realizó Raimundo de Borgoña en el siglo XII.
Muy probablemente se trata del mismo maestro Fruchel que trabajara en las bóvedas de San Vicente de Ávila (siendo también el escultor de la portada de sus pies que ya analizamos aquí).

Cubiertas de San Vicente de Ávila

La cabecera se apoyó, inusualmente, en la misma muralla, que fue rehecha para acoger su ábside central.


En su interior se recurre a un modelo bastante arcaico, con una amplísima nave central de alzado tripartito de bella piedra dorada.

Su cubierta vuelve a utilizar las bóvedas sexpartitas sin apoyo en el nervio central (los actuales proceden del renacimiento)

Rodean a esta nave un doble deambulatorio mucho más bajo de clara influencia cisterciense en sus apoyos.


Esta estructura pronto tuvo, pese al apoyo en la muralla, problemas estructurales, al abrirse grietas en la parte superior que obligaron (ya en el siglo XVI) a reforzar la estructura con unos aparatosos tirantes.





















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