lunes, 16 de febrero de 2015

Lluis Dalmau. La Virgen de los consellers


El primer renacimiento en la pintura española no nos llegó de manos italianas sino desde el ámbito flamenco. Como ya vimos, incluso un pintor formado en el Urbino de Piero della Francesca, Berruguete, regresó a modelos flamencos.

Y es que, combinado aún con el gótico internacional, lo flamenco (debido a las fuertes relaciones comerciales que genera la lana de la Mesta hacia el norte de Europa) es la moda, más aún en Castilla que en Aragón, con una tradición pictórica más plural.

Con simplemente acercarnos a esta obra encontraremos las clarísimas influencias que tiene en ella la pintura de Van Eyck que Dalmau conoció de primera mano.

El uso del óleo, el detallismo, las anatomías alargadas, la perspectiva un tanto alzada generada por el suelo y las arquitecturas, los cánones alargados y con escasa expresividad, las composiciones simétricas, la apertura al paisaje de las tracerías góticas, los retratos en tres cuartos... son características del maestro.

La obra fue encargada a Luis Dalmau por el Consell de Cent barcelonés para un retablo hoy perdido. Éste artista, pintor de cámara de Alfonso V el magnánimo, conocía perfectamente la pintura flamenca gracias a un viaje encargado por el rey para la contratación de tapiceros para crear un gremio en Valencia


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