lunes, 12 de enero de 2015

NOTRE DAME DE PARÍS


Nos encontramos ante la más avanzada de las primeras catedrales protogóticas (mediados del XII), aquella que unirá el mundo de Saint Denis o Laon con las futuras de Chartres, Reims o Amiens.
La planta original (pues en el XIII se ampliarían los brazos) responde a un esquema basilical en donde la cruz latina sólo se marcaba en altura y amplísima cabecera con doble deambulatorio. Una readaptación del modelo de iglesia de peregrinación pasado por el norte francés (Laon, Senlis)
Tomado de wikipedia

Su alzado nos revela alguno de sus rasgos más arcaicos.

Aunque ya se ha convertido en tripartito (desapareciendo el andito para quedar arquerías, triforio y clevistorio), aún nos quedan restos del primitivo modelo cuatripartito en zonas de la cabecera en donde el andito se había transformado en unos pequeños ventanales redondos
Veamos otros rasgos arcaicos

Los baquetones, si los observais de arriba a abajo veréis como se interrumpen en el último tramo, compuesto por un gran pilar circular, al modo de lo que ocurría en el mundo normando.

                 
La tracería del triforio, con arcos apenas apuntados, tiene una tracería sumamente simple (un óculo) a la manera del mundo cisterciense. De la misma ocurre en las ventanas del clevistorio

Por otra parte, más que un estrecho triforio, aún casi es una tribuna ancha, como las que podíamos encontrar en las iglesias de peregrinación románicas.

La diferencia de alturas entre la nave central y las laterales es enorme (y típica del protogótico), y en ellas el sistema de baquetones vuelve a arrancar desde el capitel del pilar (debido a un cambio de planificación del alzado en mitad de la obra)

De la misma manera nos encontramos un rasgo habitual del mundo protogótico: la bóveda sexpartita en mucho de sus tramos, lo que obliga a pilares muy juntos que dan la característica sensación de largo pasillo,




















Podéis ver los cambios producidos en el crucero, en donde la bóveda central (ya barlonga) se apoya en un haz completo de baquetones que llegan al suelo en un pilar compuesto clásico, mientras que en las laterales encontramos las más antiguas sexpartitas y su sistema de apoyos que ya hemos comentado





















Al exterior encontramos los habituales arbotantes, que se convirtieron en dobles con la reforma de Montreuil, siendo especialmente memorables los de la cabecera.

Los rosetones de los brazos del crucero también son de la reforma de mediados del XIII y los podíamos incluir perfectamente en el gótico clásico con sus tetrafolios y trifolios



La fachada es una de las zonas más cuidada (pero también reformada en épocas modernas), con su típica estructura tripartitas y torres sin agujas es un perfecto ejemplo de armonía numérica (En ella destaca la Galería de Reyes de la que ya hablamos aquí)


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