martes, 6 de enero de 2015

LOS ARBOTANTES GÓTICOS

























Como ya vimos aquí, la necesidad de abrir grandes vanos en los muros para inundar de luz el interior de la iglesia se consiguió con un sistema dinámico de bóvedas de crucería, pilares y arbotantes que sacaran el peso a los contrafuertes exteriores.
Sin embargo, existieron varios tipos de arbotantes.

Arbotante simple que lleva el peso a un contrafuerte asegurado por un pináculo

Catedral de Segovia

Arbotantes dobles, uno sobre todo, para sustentar los altos muros de la nave central



Para las iglesias muy anchas (cinco naves) a veces se recurre a los arbotantes de doble vuelo, con contrafuerte central

Catedral de Sevilla

En el gótico mediterráneo, mucho menos vertical y con menores vanos, no se utilizan los arbotantes y los contrafuertes se unen de nuevo al muro.





















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