martes, 6 de enero de 2015

EL RETRATO EN EL SIGLO XV: PRIMITIVOS FLAMENCOS Y QUATTROCENTO ITALIANO


Como ya vimos aquí, la importancia del individuo es uno de los rasgos del mundo gótico, lo que irá desarrollando el género del retrato, primero como donante, más tarde independiente.

La evolución de esta tendencia llegará a su momento culminante en el arte de los primitivos flamencos (en el norte) y el Quattrocento (en Italia).
Dos vías de trabajar el retrato que terminarán por fundirse en Leonardo da Vinci

En Flandes, la situación social es sumamente propicia, pues en esta zona flamenca se ha desarrollado una potente burguesía comercial y artesanal que quiere reivindicarse e inmortalizarse a través de este retrato.

Las técnicas utilizadas por los flamencos (óleo que permite pintar más despacio y con multitud de detalles, importancia del claroscuro y las texturas, realismo minucioso) son perfectas para el género.

Por otra parte, y como otra característica del estilo, su realismo minucioso se plasmó en estos retratos, que no intentan idealizar, apareciendo el retratado con todos sus defectos pero también con una poderosa individualidad que está abriendo el camino hacia la penetración psicológica (o retrato psicológico) que nos permite saber del carácter de la persona

Roger van der Weyden. ¿Conde de Charny?

Como gran novedad, esos pintores utilizarán el retrato de tres cuartos (girado levemente hacia un lado), lo que permite una mayor posibilidad de dotar de detalles (pero también de volúmenes) a las figuras.
Como un arcaísmo, muchos de estos pintores aún mantendrán la idea de donante (aunque con el mismo tamaño que la divinidad) en sus retratos.

Otros, por el contrario, llenarán sus retratos de numerosos simbolismos (tantos laicos como religiosos) como ya vimos en el Matrimonio Arnolfini de Van Eyck
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Frente a este modelo encontramos (totalmente contemporáneo), la vía clasicista iniciada por el Quattrocento italiano.
Su vinculación con la evolución gótica es mucho menor. Como es habitual en el Renacimiento, los artistas tratan de fundamentar sus obras en la antigüedad clásica y el antropocentrismo (también clásico)
La primera gran diferencia la podemos encontrar en su técnica (habitualmente temple frente al óleo flamenco), dando una apariencia más opaca y mate, con menos posibilidad de detalle.
Por otra parte, es habitual la aparición del perfil estricto, extraído de las medallas y monedas de la antigua Roma

Junto a este formato, la pintura italiana del Renacimiento siempre tenderá a una mayor idealización, basada en su idea de belleza de origen platónico (frente al aristotelismo flamenco que busca cosas palpables) que hunde sus raíces en el neoaticismo romano de tiempos de Augusto.





Se busca así un complejo equilibrio entre fidelidad al retratado y belleza que se resolverá idealizando los rasgos (casi un photoshop del siglo XV) y eliminando cualquier tipo de expresión que perturbe la tranquilidad y eternidad de la imagen del retratado.
Botticelli. Retrato de un hombre.
 Característica resulta su lejana nostalgia y melancolía de una edad de oro que ya pasó. Formalmente se encontraría emparentado con Praxíteles

La unión de ambas maneras (flamenca e italiana) se comenzará a producir en Italia en el último tercio del Quattrocento.
Dos serán sus grandes vías de contacto: la llegada de cuadros flamencos (como el tríptico Portinari) a Florencia, y el desarrollo de la pintura veneciana (Bellini, Mantegna...) que (muy más cercano a Flandes por sus relaciones comerciales), empezará a tomar sus técnicas.
Se irá creando así un modelo mixto que beberá de ambas concepciones, tal y como puedes ver en este magnífico retrato de viejo y niño de Ghirlandaio en donde es flamenco el tres cuartos o el realismo del abuelo (al igual que su paisaje) mientras es mucho más florentino el perfil e idealización del nieto, así como la grazia (exquisitez) de la mirada entre ambos.


El proceso culminará en Leonardo, que añadirá nuevos elementos como el modelado por el claroscuro, el sfumato, un retrato psicológico que va mucho más allá de las apariencias...

Leonardo. La Belle Ferronnière
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Leonardo. Gioconda

 El modelo se mantendrá vigente hasta el manierismo, cuando tanto la pintura veneciana (Tintoretto, el Greco) y florentina (Bronzino) busquen una nueva imagen (mucho más mental y desgarrada) del individuo
Tintoretto

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