martes, 20 de mayo de 2014

Análisis y comentario. MONASTERIO DE SAN JUAN DE LOS REYES. (TOLEDO)


            Función religiosa (monasterio e iglesia)
Planta. En la actualidad se conservan un claustro, la iglesia y la entrada actual, antiguo refectorio (Comedor). El claustro es de planta cuadrangular y de dos pisos



La iglesia corresponde a una planta-salón de nave única y capillas poco profundas entre los contrafuertes, coronándose con una cabecera poligonal y con un coro alto (2º piso) a los pies.

El alzado se realiza a través de sillares de piedra. Los arcos utilizados responden a diversas tipologías (apuntados, conopiales,carpaneles y mixtilíneos, estos últimos en el claustro), con tracerías flamígeras (recargadas y con formas en S o doble curva, especialmente visibles en el claustro bajo).






En cuanto a la iglesia responde a un alzado bipartito en donde ha desaparecido el triforio sustituido por una crestería, con amplios vanos en el clevistorio que, sin embargo, dejan gran importancia al muro.

Los pilares son fasciculados, con numerosos baquetones, alguno de ellos aristados que se decoran con capiteles corridos a varias alturas.

Al exterior se observa más claramente un predominio del muro así como la decoración flamígera en pináculos, cresterías y arcos ciegos, con contrafuertes adosados al muro y pequeños arbotantes hacia el claustro.




La cubierta de la iglesia se realiza a través de bóveda sestrelladas, siendo más espectacular la que corona, sobre trompas, el cimborrio (pues en alzado se observa una cruz latina de brazos muy poco desarrollados).




En el piso bajo del claustro aparecen bóvedas de terceletes, mientras que el segundo piso se cubre con techumbres de madera de inspiración mudéjar, siendo cubierta la escalera de comunicación con una cúpula de media naranja decorada con casetones y apoyada sobre pechinas.




La decoración es exuberante con una tendencia al horror vacui. Los motivos más repetidos son los vegetales (pilares fasciculados, intradós de los arcos...) con una talla muy profunda, los motivos heráldicos (escudos de los Reyes Católicos, letras iniciales de ambos monarcas...), esculturas (como las del claustro, cobijadas bajo doseletes, o la de la entrada, que representa a la muerte, gárgolas) y otros motivos de origen mudéjar (lacerías en las techumbres, atauriques, ...) o renacentistas (en la escalera, como máscaras y veneras).





COMENTARIO.
El Monasterio pertenece a la fase flamígera del gótico (arcos conopiales, bóvedas estrelladas, alzado bipartito, complicadas tracerías...) a la que se añaden elementos mudéjares (epigrafías, lacerías, techumbres de madera...) conformando una variante puramente española de dicho estilo denominada estilo hispano flamenco, al que incluso llegan a añadirse elementos renacentistas.

Nos encontramos, por tanto, en la fase más barroca del estilo, donde comienza a primar lo decorativo sobre lo estructural, perdiendo alguna de las características de su fase clásica, más preocupada por la luz y la verticalidad que en este momento se están perdiendo a favor de la decoración, especialmente escultórica. Por otro lado, la presencia del coro alto y a los pies será copiado con posterioridad casi conviertiéndose en una costumbre en los siglos XVI y XVII (Iglesia del Monasterio del Escorial).

A todo esto habría que añadir una fuerte carga política, típica del reinado de los Reyes Católicos, que buscan en el arte una propaganda de la monarquía (el monasterio conmemora la batalla de Toro en la guerra civil entre Juana la Beltraneja y la reina Isabel, colocándose en el mismo centro del antiguo barrio judío que se estaba remodelando tras su expulsión en 1492). A esta función propagandística corresponde la abundancia de escudos, iniciales y otros motivos que llenan el templo y claustro, y observable en otros monasterios de la misma época (Iglesia de los Jerónimos de Madrid, Cartuja de Miraflores en Burgos con esculturas de Gil de Siloé, Capilla Real de Granada...).

    Los autores de la obra son Juan Guas, los hermanos Egás y Simón de Colonia, que también trabajaron en otras obras del estilo como las agujas y cimborrio de la Catedral de Burgos, llegando incluso a evolucionar en su estilo hasta ideas más cercanas al primer renacimiento (Plateresco). Las obras se realizaron en los siglos XV y XVI.



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