martes, 10 de diciembre de 2013

LOS ANIMALES EN LA ESCULTURA IBÉRICA


Dentro de la escultura íbera, la figuración de animales estuvo muy extendida. Esto ya lo pudimos ver en lo referente a los exvotos; hagamos ahora un pequeño recorrido por las realizaciones en piedra, de mayor tamaño y empeño artístico.

El caballo, tanto sólo como con jinete, es muy abundante, y deberíamos vincularlo al sistema de élites que se fue desarrollando en la sociedad íbera.




Se vincularía así a la idea de jefatura y liderazgo, como fue también habitual en la cultura griega arcaica y sus famosos caballos trompeta que ya vimos aquí.

Por el contrario, otros animales como el toro, el león o el perro (o lobo) suelen vincularse al ámbito funerario, y funcionarían de manera apotropaica (defensor mágico).

Esta función está ampliamente representada en todo el mediterráneo, y según José María Blázquez, tendría un origen común, la escultura neohitita (que recoge las grandes tradiciones mesopotámicas) que a través de cretenses y luego de fenicios, se extendería hacia Etruria y más tarde a Hispania.

León neohitita

De ella extraerían su actitud amenazante y su habitual sentido sintético de las formas, más o menos suavizadas según sea la influencia helena sobre los talleres locales.

Acaso menos vinculado de lo que creíamos con lo anterior, existirían animales realizados por adición, como la famosa Bicha de Balazote que ya vimos aquí





No hay comentarios:

Publicar un comentario