jueves, 19 de diciembre de 2013

FORTUNY.PINTOR DE VARIAS CARAS 2. El pintor orientalista


A lo largo de su vida Fortuny viajó en varias ocasiones a Marruecos.
En las primeras lo hizo becado por la Diputación de Barcelona para que cubriese (como pintor de Historia, un antecedente de los actuales reporteros de guerra) las batallas y escaramuzas que el batallón dirigido por Prim estaba realizando en la zona norte del país.

De esta misión saldría una única obra terminada, la Batalla de Tetuán, un enorme lienzo épico que debe mucho a la pintura de historia practicada desde el romanticismo pero en la que observamos una libertad (compositiva y de pincelada, que más recuerda a la técnica de la acuarela que a la de óleo).

Estos viajes le permitieron fascinarse por esta cultura que reflejó tanto en cuadros como en maravillosos y rápidos apuntes y acuarelas.
En ellas vemos la visión orientalista (tan profundamente romántica) que distorsiona la realidad desde unas ideas previas, convirtiendo al norte de África (o la propia Andalucía) en un lugar de irresistiblementes peligros, fascinante, verdadero y pasional, aún sin contaminar por la civilización occidental y su racionalismo.

Odalisca
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Esta corriente ya había sido explorada por Delacroix en el Magreb, abriendo una corriente que llegará hasta el XX (Matisse, Klee) e inundará de tópicos la España decimonónica por la mirada romántica francesa de Dumas, Doré, Víctor Hugo, Merimé..., de la que no será ajeno el propio Fortuny que, en sus numerosas estancias en Granada, la redescubrirá en clave orientalista tanto en su historias nazaríes como en sus juegos de luces, volúmenes y colores

Matanza de los Abencerrajes

En cuanto al estilo, nos encontramos un Fortuny mucho más fluido, lleno de fuerza lineal y libertad cromática que serán el paso intermedio hacia su obra final


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