lunes, 9 de diciembre de 2013

FORTUNY. UN PINTOR DE VARIAS CARAS. 1 LOS CUADROS DE CASACÓN


En el panorama (bastante pobre) de la pintura decimonónica española destaca la figura de un pintor excepcionalmente dotado y no suficientemente valorado, Mariano Fortuny.
Su obra resume en gran parte las glorias y las miserias de nuestro arte decimonónico, un tanto provinciano, en donde los pintores han de salir de España para buscar su fortuna y, en ese camino, perder sus mejores valores plásticos.
Y es que Fortuny, becado en Roma, conocedor de París, viajero por Marruecos, afincado en el mediterráneo, representa una constante lucha entre la fama (y el dinero) que daban unos géneros un tanto adocenados y su tpotencial técnico y sus ganas de buscar nuevos caminos.
A esta dialéctica le dedicaremos los próximos post, buscando las varias caras de pintor.
Y comenzamos por aquella que le dio más fama (y una considerable fortuna), la de los llamados cuadros de casacón.
Se trataba de escenas que podíamos enclavar en el romanticismo tardío (cercano a la pintura de historia) en paso a un realismo altoburgués que busca una representación idealizada de esta burguesía de la Segunda Revolución Industrial que busca una imagen propia (entre el mundo galante del rococó y las novedades del romanticismo y realismo) y que culminará (al menos estéticamente) en la pintura pompier de finales del XIX.

Se denominan de "casacón" por sus enormes casacas (vestido de moda en el XVIII) que le separan de majos, toreros y otras clases populares.
Su producción se vincula directamente con el gran marchante de Fortuny, Goupil, que a la vez que le vendía estos cuadros a unos precios cada vez más exorbitantes, le iba encerrando en ellos, asfixiando las capacidades de sus pinceles.

De toda su producción, destaca especialmente la llamada Vicaría. Un cuadro que hunde sus raíces en la pintura clásica española (desde Velázquez a Paret pasando por Goya), con una extraordinaria capacidad para sugerir los espacios interiores.
Destaca también su pincelada detallista pero sumamente vívida que caracteriza en sus brillos en la penumbra las calidades de sus objetos (su riqueza), aquellos vestidos y joyas que portan personajes con poca vida interior (casi maniquíes para la exposición)


NUESTROS POST SOBRE EL PINTOR

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