martes, 3 de diciembre de 2013

EL URBANISMO ÍBERO


Frente a los modelos mucho más anárquicos y de casas de planta redonda del ámbito celta, el mundo íbero crea una organización de la ciudad mucho más planificada, herencia del mundo mediterráneo (griegos, acaso fenicios o tartessos)

Su casa suele ser rectangular, con la parte baja de los muros de mampostería (piedras irregulares) y la alta de madera y adobes.
El techo se realiza con vigas de madera, ramas secas y una capa de arcilla para hacerlas impermeables.

Estas casas se organizan de forma regular, creando calles.

El Palomar. Teruel

Un modelo habitual (en altura) es el de calle única en torno al cual se sitúan las viviendas, cuya parte trasera se reforzaría, sirviendo de muralla (o creando una muralla exterior, como vemos en la foto)

En otras ocasiones (también rodeado de murallas) la población es mucho más amplia, como esta de Azila (Zaragoza),  Puente Tablas (Jaen) o Ullastret (Gerona)

No se encuentran los tradicionales templos mediterráneos, sino más bien lugares más amplios y sin techo, con altar central, que sería una evolución de los modelos fenicios y tartessos.
En las afueras de la ciudad se encontraría las necrópolis (ya sean turriformes, como Pozo Moro) o hipogeos excavados en la tierra (Baza, Galera) que siguen los modelos de cueva corredor prehistóricos.
Como ya se ha comentado en otro artículo anterior, en lugares montañosos y con curso de agua, se situaban los santuarios en donde se han encontrado centenares de exvotos

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