lunes, 2 de diciembre de 2013

BOUCHER. Venus y amor. Un cuadro para ir comprendiendo el rococó galante
























Boucher junto a Watteau son los principales representantes del estilo galante, una variante del rococó que se produjo en Francia en torno a Luis XIV y Luis XV.
En concreto, el pintor fue protegido por Madame Pompadour, amante de Luis XV.
Se trata de un arte cortesano, refinado, un tanto frívolo hecho para una minoría privilegiada, el rey y los cortesanos (el famoso Antiguo Régimen en su versión cortesana hecho para el disfrute de los privilegiados del sistema que no critican nada sino que se dejan llevar por una vida muelle, con pequeñas picardías).
El tema es típico del pintor. Una escena mitológica (Venus y amor o Putto) tras el baño que es la perfecta excusa para una representación de contenido erótico (casi constante en su obra) y que tiene sus antecedentes en Fouquet y la posterior corte manierista de Fontainebleau
Con ella podemos comprender el concepto de belleza femenina de esta sociedad. Fijaros en la blancura de su piel o su figura bastante poco estilizada. Son características tomadas de un pintor anterior (Rubens) que hablan de una mujer muy distinta a la que nosotros ahora imaginamos (delicada, sumisa pero provocativa, pasiva, delicada como los jarrones que adornaban las estancias, tan distante como receptiva)
Junto a ella, el Putto (con su carcaj de flechas en el suelo, pues se trata de Cupido) juega con una paloma que a su vez inicia el cortejo con otra.
Rodeándolos encontramos una naturaleza amable, sin ninguna tensión, heredada de Watteau. Húmeda, suave, encantadora, es lo que se llama un paisaje pintoresco que tanto se dio en pintura o jardinería. En ella todo sucede con calma y, a la vez, es sumamente sensorial. Se apela a los sentidos (la humedad, la temperatura, el agua que canta suavemente..., un escenario perfecto para un erotismo refinado) casi como un lugar edénico de luz suave como las que aparecen en las obras del Goya rococó.
Estéticamente la obra se crea con una gran diagonal central equilibrada a ambos lados por el amorcillo y la fuente que crean otra menor.
La luz es suave, sin claroscuros potentes. Una luz que resbala por las superficies más que crear fuertes sombras.
Las anatomías, blandas; los gestos, suavemente melancólicos,; los colores pastel (poco saturados) con los cálidos en el centro, y una suave perspectiva hacia la derecha arriba que evite el agobio espacial.

Para saber más de la obra de Boucher en sdelbiombo

No hay comentarios:

Publicar un comentario