lunes, 4 de noviembre de 2013

PALAZZO RUCELAI. ALBERTI


Es una joya escondida entre las decenas de palazzi florentinos, poco conocida por los turistas que acuden a los más famosos (Strozzi o Medici-Ricardi).
Sin embargo, para el amante del arte será uno de los destinos imprescindibles de la ciudad, tanto por sus exquisiteces arquitectónicas como por su propio autor, Alberti, que edificó para la misma familia la fachada de Santa María Novella.
Hay que callejear un poco para encontrarlo, pero merecerá la pena, pues encontraremos la fachada más refinada de Florencia. La más renacentista y pura.
Dividida en tres pisos claramente delimitados por los entablamentos (y cerrada en altura por una cornisa sobresaliente que casi un siglo después Miguel Ángel tomará como inspiración para su Palazzo Farnese en Roma).

Entre ellos, encontramos una serie de ventanas bíforas que repiten por tres veces el motivo del arco de medio punto, mientras que la planta baja tiene huecos cuadrangulares.

Entre ellos aparecen pilastras cuyo intercolumnio (distancia entre ellas) genera el módulo que sirve para la construcción general (método habitual en el renacimiento para conseguir la armonía). 
Además, y por primera vez en el Renacimiento, se utiliza la alternancia de órdenes (dórico, jónico y corintio de abajo a arriba) que Alberti tomó de los restos del teatro Marcello de Roma)



Restos del Teatro Marcello. Roma
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El almohadillado (tan típicamente florentino, y también de origen imperial romano) se vuelve sumamente delicado, rehundiendo las aristas en vez de hacer sobresalir los sillares.
Gracias a él, la luz dibuja las distintas hiladas de sillares que alternan toda una compleja secuencia de formas geométricas generadas por el cuadrado y el rectángulo que hablan de la pasión renacentista por la geometría y sus combinaciones  (no sólo de significado visual, sino también filosófico y mágico al modo neoplatónico) de la que Alberti, y luego Piero della Francesca, Luca Pacioli o Leonardo,  serán los más consumados maestros.


En su parte baja aparece otro nuevo motivo romano, tan típico de un conocedor exhaustivo de lo antiguo: un opus reticulatum que remarca la zona baja en contacto con el suelo.




















Opus reticulatum romano 

En el terrero más teórico:


El modelo del palacio Rucellai consiste en la superposición, una delante de otra, de dos estructuras compositivas en la misma superficie, una formada por pilastras y entablamentos, y otra formada por un muro con ventanas. La composición se realiza en el mismo plano de la pared, con apenas relieve, pero la estructura de los pórticos aparenta estar por delante de la pared, ya que las gruesas juntas de los sillares de la pared, aparentemente, desaparecen a su paso por las pilastras. Y este efecto se obtiene por medios gráficos, ya que todo se realiza en el mismo plano de la pared, sin el uso de relieves ilusorios, y únicamente mediante el tratamiento gráfico de la textura de las juntas y el contorneado de las pilastras mediante una anticonstructiva junta vertical de la sillería (...) El modelo de Alberti encuentra continuación en Roma, en el palacio de la Cancelleria



Palacio de la Cancillería. ¿Bramante?

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