martes, 5 de noviembre de 2013

LA BICHA DE BALAZOTE. Una esfinge íbera



La Bicha de Balazote formaría parte de una necrópolis recientemente excavada, funcionando como un animal defensor (apotropaico).
Sin embargo, su carácter pacífico (contrario a lo que suele ser habitual en otros animales íberos), ha hecho pensar a los arqueólogos una fuerte conexión con el significado griego, que vinculaba el toro a la fecundidad y, posteriormente, a la representación alegórica de los ríos. De todos ellos destacó Aqueloo, hijo de Tetis y de Océano.

Bajo esta mirada, la Bicha, más que un protector propiamente dicho, se convertiría un símbolo de vida y regeneración que se le deseaba al difunto (una idea bastante cercana a las Damas que ya vimos aquí)
Estéticamente responde a claras influencias griegas arcaicas, como el decorativismo de su cola, su bloque cerrado, la geometrización del rostro que también se encontrarían presentes en ciertas obras antiguas etruscas.

Posiblemente, su menor talla en uno de sus costados nos hacen pensar en una figura adosada al sillar, como las que se conservan en Pozo Moro.



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