domingo, 7 de abril de 2013

UN PASEO POR CAESAR AUGUSTA. LA ZARAGOZA ROMANA


Cada ciudad elige su propia historia o, al menos, pone en valor la historia que elige.
Zaragoza (prerromana, romana o islámica) ha elegido potenciar su imagen romana por medio de una serie de excavaciones y museos monográficos sumamente bien hechos que permiten al visitante una amplia visión (en ocasiones muy original) de la época.

Podemos comenzar por la misma plaza del Pilar, pues en su subsuelo se encuentra una parte del foro, o al menos la infraestructura que sustentaba este foro que sólo vemos en sus cimientos.

En él sabremos de las tiendas (tabernae) o de la vida cívica.
Y podremos andar por las propias cloacas que corrían por su subsuelo y que desembocaban en el río Ebro, tal vez lo más espectacular de toda la visita.

Muy cerca de ella, a las espaldas de la Seo, encontramos el Puerto Fluvial que, aunque escaso en restos, nos permite hacernos una idea de la importancia del Ebro como arteria comercial, ver sus métodos de transporte, mercancías...

Adentrándonos en la ciudad podremos encontrar (en menos de diez minutos de paseo) con los restos de unas termas (de ellas ya hemos hablado aquí), con una espectacular natatio y la reconstrucción de unas letrinas.

Muy cerca suyo se encuentra el teatro (y su fantástico museo), una obra de rescate y restitución de gran mérito, que permite al espectador comprender el mundo del teatro.

Todos los museos se han realizado con un mimo exquisito, incluyendo sus propios audiovisuales, permitiendo al turista una comprensión muy interesante y didáctica de esta colonia fundada por veteranos legionarios en el siglo I a C. como centro de la región tarraconense.


Si aún se quiere más todavía podemos encontrar más información y excelentes piezas en el Museo de la Ciudad.



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