martes, 29 de enero de 2013

LA ESTACIÓN DE DELICIAS EN ZARAGOZA. Triángulos de luz y sombra


Proyectada por los arquitectos Carlos Ferrater, José María Valero y Félix Arranz, nos encontramos con una arquitectura blanca, con varios elementos sumamente interesantes.
El primero de ellos es la pureza se sus superficies (realizados en un pulcro hormigón blanco) y volúmenes, que en su fachada se escalonan con formas suspendidas en esquina, creando un ritmo poderoso pero claro, sin estridencias.

Por otra parte, me gusta su combinación de colores y huecos de luz que tanto en el exterior como en el interior generan ritmos horizontales, alegres y mesurados, alejados de cualquier tipo de exhibicionismo.

 Pero con todo me quedo con su cubierta, resuelta a través de grandes arcos superiores (que dan el contrapunto de curva a su estructura ortogonal). 

Gracias a ellos el techo queda libre de tensiones, pudiéndose resolver en formas triangulares, traslúcidas y opacas; un verdadero éxito visual que dota de luz, elimina pesantez a la estructura y propone toda una visión geométrica (con un cierto punto lúdico) del conjunto, singularizándola para crear una fuerte imagen pregnante



























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