martes, 22 de enero de 2013

Análisis y comentario de SANTA MARÍA DEL MAR. Barcelona


La planta salón de tres naves, con una central mucho más amplia que las laterales (doble) y numerosas capillas entre contrafuertes, resulta sumamente diáfana, especialmente por el escaso grosor de sus pilares. La cabecera se articula por medio de una girola con corona de capillas, en este caso poligonales. En sus pies encontramos dos pequeñas torres circulares con nuevas capillas y un restringido nártex

El alzado, realizado en sillares, se articula de forma bipartita (arquerías con arcos alancetados y clevistorio escasamente calado).


Sus apoyos se encuentran en el muro, los contrafuertes entre capillas y esbeltos pilares poligonales en los que no aparecen baquetones desde su capitel. Resulta importante la escasa diferencia de alturas entre las naves laterales y la central, ampliando así su sensación de diafanidad.

En cuanto a la cubierta ésta está realizada íntegramente por bóvedas de crucería barlongas, de gran vuelo las centrales. 
Nave central
Nave lateral

En cuando a la girola éstas se adaptan al espacio trapezoidal mientras que en la capilla de la cabecera es radial.




La decoración es muy escasa, predominando lo estructural, el gran espacio interno sin apenas obstáculos visuales, frente a lo decorativo.

Comentario.
Evidentemente nos encontramos en el periodo gótico (bóvedas de crucería), en concreto en el gótico mediterráneo (siglo XIV), como podemos ver en la planta salón, los contrafuertes entre profundas capillas, la escasa diferencia de alturas entre naves o el alzado bipartito con escasos ventanales.


Todas estas características son comunes a esta corriente del gótico más meridional que se desarrolla en Italia (Santa María Novella, Santa María de las Flores), Sur de Francia (Jacobinos de Touluosse o catedral de Albi) y Corona de Aragón (Catedrales de Barcelona, Valencia o Gerona; iglesias como Santa María del Pi o la Seo zaragozana). En todos estos ejemplos encontramos claras diferencias con el gótico procedente del Norte de Europa, especialmente por su escasa altura y su interés por la diafanidad de los espacios. Por otra parte, y debido al clima, no es necesario rasgar el muro como es habitual en el gótico francés (Amiens, León) para conseguir el mismo grado de luminosidad (uno de los principales intereses de todo el mundo gótico, que identifica a Dios con la luz, según la filosofía neoplatónica, y a la catedral como una nueva Jerusalén Celeste, por completo distinta al románico y su penumbra que busca el control ideológico a través del miedo).
Al no necesitar tantos vanos también es innecesario el alzado tripartito, así como todo el sistema de sujeción de arbotantes y contrafuertes-pináculos del gótico clásico.
En cuanto a las capillas (su proliferación) podemos entenderlas como una forma de financiar la catedral (vendiéndolas como capillas funerarias o capillas para gremios), lo cual nos vuelve a hablar de la relevancia de la burguesía artesanal y comercial (muy importante en la Barcelona del momento) en este estilo, frente a la nobleza e iglesia monacal del románico.

Este estilo evolucionará a modelos más barrocos en el XV (flamígero) para desaparecer después ante el empuje del Renacimiento. Sólo en el XIX volverá a resurgir en el llamado neogótico.




























1 comentario:

  1. Gran gran estudio de este templo que es el máximo representante del gótico mediterráneo catalán. Impresiona su mejestuosidad y solemnidad. Abrazos, Vicente.

    ResponderEliminar