sábado, 30 de junio de 2012

TRES PLAYAS EN EL ATLÁNTICO PORTUGUÉS. DESDE FIGUEIRA DA FOZ A NAZARET PASANDO POR SAN PEDRO DE MOEL

En el centro de Portugal, cercano a grandes zonas monumentales como Batalah, Tomar, Ourem o Leiría, el viajero puede tomarse un merecido descanso para encontrar la paz en las largas y arenosas playas de esta zona.
Si se prefiere más bullicio y unas vistas panorámicas fascinantes desde la parte alta del pueblo, lo mejor será dirigirse a Nazaret en donde el buen pescado está asegurado, aunque más caro que en otras zonas


Si se prefiere un ambiente mucho más natural, con un paisaje dunar bien conservado, lo más interesante puede ser Figueira da Foz (con magníficos chiringuitos).


Sin embargo mi lugar favorito es San Pedro de Moel, sus acantilados y diminutas calas entre ellos.

Nunca encontraréis las aglomeraciones de otros lugares aunque el oleje es fuerte con playas tan abiertas al océano, el agua (en mi opinión mediterránea) está fría.


CAMPO REAL. MADRID


 En el centro de la Campiña de Madrid, Campo Real se asienta en una terraza natural que le permite unas magníficas vistas sobre Madrid y su Sierra


 La otra joya del pueblo es su iglesia, Nuestra Señora del Castillo, acaso edificada sobre un antiguo hism islámico de control sobre el territorio.

 Su primera construcción es tardogótica (XVI), como se puede ver en su ábside cuadrangular con contrafuertes y sus bóvedas estrelladas que continúan sus nervios en los pilares fasciculados.

Planta de la iglesia.

Cabecera

 Sin embargo toda la nave central es puramente herreriana (XVI), alzada sobre grandes pilares y con bóveda de cañón con lunetos. Todo de gran severidad
 
 Su fachada, ya del XVII, continúa este estilo que perduró casi medio siglo más en nuestro barroco, con dos torres de buena sillería y un gran portal central con templete superior en donde se coloca la imagen de la Virgen.


  
El interior se encuentra bastante desnudo, dado que sufrió un incendio en 1936.
 O sea, que ya sabéis, si vais por Campo Real no os perdáis esta iglesia pues posiblemente sea de lo mejorcito que tenemos en Madrid del Renacimiento.

viernes, 29 de junio de 2012

UN PASEO POR LA GARROXTA: volcanes, bosques y pueblos medievales


En el extremo oriental del Pirineo existe un rincón que hará las delicias de amantes de la naturaleza, de buenos comedores y de paladares adictos a lo medieval: La Garrotxa.
Su parque natural tiene numerosos atractivos, desde volcanes de distintas configuraciones a una vegetación exuberante a pueblo medievales perfectamente conservados.

La ruta básica partiría desde Olot en donde podemos visitar el museo de los volcanes para así conocer mejor la zona y su configuración.
A partir de aquí se suceden pequeños desplazamientos de coche y caminatas que se pueden combinar de múltiples formas según los intereses.
A mi personalmente me encanta hacer la primera parada en el fagueda (hayedo) de En Jordá, un pequeño pero bien conservado bosque de hayas sobre coladas volcánicas de media hora de paseo sumamente fácil y agradable en donde el silencio lo invade todo.
Desde aquí podemos conocer los dos grandes volcanes de la zona. Con una subifda algo más exigente, el volcán de Santa Margarida con ermita románica en el interior de su cono o el del Croscat, cortado por su mitad, en donde podemos encontrar un paisaje lunar de lapilli de colores asombrosos (De ambas formaciones ya hablamos aquí)
Y todavía algo más, dirigiéndonos hacia el norte podemos observa la magnífica estampa de Castelfollit de la Roca, colgada sobre una grandes columnas de basalto
Durante todo nuestro paseo encontraremos una vegetación exuberante que combina rasgos mediterráneos y atlánticos, pudiendo pasar de encinares a hayedos, de alcornoques a pinares que invitan al paseo y que podéis conocer en más profundidad aquí
Pero la maravilla de esta ruta es que a esta maravillosa Naturaleza podemos unir arte e historia.
En el mismo centro del Parque podemos encontrar un núcleo medieval perfectamente conservado: Santa Pau, acaso demasiado turístico en temporada alta pero encantador.

En él podemos (casi debemos) comer si no lo hemos hecho en alguna de las masías del camino y probar los famosos fasols cocinados de mil maneras.


A partir de aquí, y si aún tenemos tiempo, podemos elegir por una de estas dos rutas.
Nos podemos dirigir a Besalú, otra ciudad medieval con famoso puente y judería y espléndidas iglesias románicas.

Si queremos un poco más de naturaleza, ¿por qué no acercarnos al lago de Banyoles y ver la iglesia románica de Santa María de Porqueres?


jueves, 28 de junio de 2012

LA IGLESIA DE SANTIAGO EN CARRIÓN DE LOS CONDES (y 4). La puerta principal


Bajo el gran friso del apostolado y del pantocrator, se abre un portal de exquisita talla.
Lo rodea una amplia cenefa que recrea el arco de flora entrelaza, carnosa y muy trepanada, que se relaciona íntimamente con la mandorla.

Las columnas laterales se encuentran decoradas con motivos en zigzag y coronadas por sendos capiteles que tienen un claro sentido escatológico en donde el alma es recogida tras la muerte y transportada


Por encima se desarrolla una única arquivolta de figuras de gran bulto (de nuevo el recuerdo de Mateo y su pórtico de la Gloria)  tangentes al arco (aún una fórmula románica)
En ellas tenemos una amplia representación de la sociedad medieval en la que vemos aparecer, monjes lectores y arpistas.


Soldados en plena lucha


Contorsionistas y Juglares 


Herreros (derecha)
Acuñadores de monedas y ceramistas


Tal vez alquimistas (derecha)
Sastres
Y otros tantos oficios




miércoles, 27 de junio de 2012

PASEOS POR MADRID (2). Por el barrio de las letras. Siglo de Oro, museos y excelentes tapas a las espaldas del Prado


Tradicionalmente olvidada, esta ruta está resurgiendo gracias a las reformas urbanas que el ayuntamiento está realizando en la zona, produciéndose un progresivo proceso de terciarización y gentrificación en el que el turismo tiene un papel fundamental.
La zona se encuentra muy cercana del Paseo del Prado y se encuentra en el antiguo barrio de Huertas, edificadado entre los siglos XVI y XVII. En aquel momento la zona casi era periurbana, llena de huertas regadas por el cercano arroyo de la Castellana (actual Paseo del Prado).
En ella veremos museos, conventos, una traza urbana muy bien conservada, mucha literatura y una de las zonas con mayor concentración de buenos bares de tapas de toda la capital.


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Al Barrio se puede acceder desde varios puntos pero mi lugar favorito es la Plaza de Santa Ana. Allí encontraremos el teatro Español (antiguo Corral de Comedias del Príncipe) y multitud de bares con las mejores cervezas de Madrid. Personalmente, uno de mis favoritos es la Toscana, con una insuperable carne mechada, rabo de toro y callos.
Muy cerca, por el Callejón del Gato, convendría pasar y ver los espejos cóncavos y convexos (sus copias, pues los originales fueron destrozados hace pocos años) en los que se inspirara Valle Inclán para sus famosos esperpentos, en Luces de Bohemia. En la actualidad se encuentran entre las puertas de un establecimiento, las Bravas, que mantiene que tiene la patente de la salsa brava y es una buena recomendación para tomar algo.



Los espejos originales se resguardan en el interior del establecimiento

A su lado, esquina con la calle de la Cruz, se ha recreado un curioso trampantojo que nos recuerda que aquí se encontraba otro de los corrales de comedias más importantes del Madrid del XVII: el de la Cruz


Si regresamos a la Plaza de Santa Ana podemos buscar los cafe-bares emblemáticos de realistas (con Galdós a la cabeza) y románticos (comandados por Larra, Espronceda y más tarde Zorrilla).

Tomemos entonces la calle del Prado y muy pronto nos encontraremos (esquina a León) con o que fuera el mentidero de representantes, lugar de encuentro y negocio de literatos y empresarios.


Tomemos la calle de León de la que ya hablamos aquí y, en su primera bocacalle a la izquierda estaremos ya en la calle Cervantes. Nada más entrar en ella podremos ver el solar en donde estuvo la casa de Cervantes. El lugar en donde se escribiera la segunda parte del Quijote (y enfrente suyo una pequeña trattoría que elabora riquísimas pizzas)

A partir de este momento las sorpresas se sucederán. Medio minuto andando por la calle y llegaremos a la casa Museo de Lope de Vega. Un pequeño y casi desconocido museo con su huerto con limonero y las habitaciones del escritor recreadas con muebles de la época. (Sus horarios son un tanto desconcertantes y, encima, hay que reservar visitas, el teléfono es  91 429 92 16)


Y volviendo sobre nuestros pasos, en la calle Quevedo, el lugar en donde primero vivió Góngora y que Quevedo compró para darse el gusto de echarle.

Estaremos entonces en la calle Lope de Vega, casi enfrente al convento de las Trinitarias, una espléndida obra barroca (aunque muy pocas veces abierta, domingo a las 12 resto de días a las 7 de la tarde) en donde enterraron a Cervantes (Y un poco más arriba, en su misma acera, A Tasca do Bacalao portugués en donde sólo tendréis esto pero de las cientos de formas que nos acostumbran nuestros vecinos. Un lugar francamente recomendable).



A partir de aquí lo más recomendable sería acercarnos a la calle paralela, la famosa calle Huertas en donde podemos seguir descubriendo a nuestros más insignes escritores con sus fragmentos de obras grabados en el suelo o dedicarnos a tapear o, si es hora, a entrar en las decenas de garitos de todo tipo, pelaje y condición, pues nos encontramos en una de las zonas de marcha con más solera de toda la ciudad.

























Si la bajamos llegaremos hasta una perpendicular, Jesús de Medinacelli, en la que giraremos hacia la izquierda
En esta calle nos interesa la talla del Cristo (de finales del XVI y con tradición de milagrero, con larguísimas colas todos los primeros viernes de cada mes) y toda una serie de bares y tascas: los montaditos del Gato Negro, el cocido de   Daniela, la cerveza mejor tirada de Madrid en la Dolores o el Cervantes y sus tostas de gambas, su bacalao,... Bueno lo mejor es que lo descubráis por vosotros mismos y toméis fuerzas para nuestro último tramo.

Tomaremos la calle de Jesús ahora en sentido contrario hasta llegar a una perpendicular (Buen Gobernador). El paseo nos dará nuevas zonas de tapeo y unas casas verdaderamente espléndidas de fachadas pintadas de fuertes colores entre los que destacan sus magníficos balcones.

En Buen Gobernador giraremos hacia la izquierda y, bajando la cuesta, nuestros pasos nos conducirán hasta el Caixafórum, una antigua central eléctrica elevada del suelo en una arquitectura verdaderamente impresionante, con jardín vertical y una oferta cultural amplia y gratuita (exposiciones, conciertos, conferencias...) que ya explicamos aquí.
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Si el paseante quiere continuar su ruta, aquí puede conectar con el que planteamos con el Paseo del Prado, uno de los grandes ejes turísticos de Europa.