jueves, 22 de noviembre de 2012

TRES MONUMENTOS GÓTICOS EN TORNO AL CAUCE DEL TURIA. VALENCIA

 La Valencia medieval no alcanzaba el mar, sino que se situaba (como ya lo había hecho la romana y luego la musulmana) en uno de los meandros del Turia, un río que la protegía y la amenazaba con sus riadas, le proporcionaba agua y, a menudo, la devastaba.
Una parte de su muralla corría paralela a él, y en la actualidad solo se conserva una de sus puertas, las llamadas Torres de Serranos, un perfecto ejemplo de arquitectura militar tardogótica, con dos potentes bastiones y un cuerpo central en donde podemos ver aún filigranas de arquillos ciegos. (Por cierto, fueron el depósito de emergencia de las obras del Museo del Prado en su salida de España durante la Guerra Civil)


Casi enfrente suyo se encuentra uno de los innumerables puentes que cruzaban el río, el de la Trinitad. También del XV es uno de los mejores ejemplos góticos de la ciudad, aunque ahora nos resulte tan extraño, sobrevolando los jardines en los que se ha convertido el río Turía tras su desvío.

Si lo recorremos y entramos en lo que serían los arrabales nos encontraremos con el Real Monasterio de la Trinidad, un edificio del XV sobre otro anterior que se reedificó para una comunidad clarisa.
Su estructura exterior es poderosa y de unas formas muy depuradas de lo que fuera el gótico mediterráneo.

También son bellísimas sus portadas típicas del gótico flamígero, aunque su interior, sumamente reformado, resulta bastante anodino.


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