miércoles, 17 de octubre de 2012

ROMÁNICO VS GÓTICO. LA EVOLUCIÓN DE LOS ARCOS

El románico fue fiel a un modelo de arco heredado de Roma: el arco de medio punto (media circunferencia)
San Martín de Frómista. Arcos de medio punto

Como sus muros eran tan sumamente gruesos el arco se iba haciendo cada vez mayor según avanzaba al exterior o el interior (arco abocinado)

Arco de medio punto abocinado. San Juan de Ortega

Por el contrario el gótico comenzó a utilizar un arco de origen oriental: apuntado, que desplazaba mucho mejor los pesos, haciéndolo en diagonal frente al medio punto que lo hacía en vertical.

 Arcos apuntados. Colegiata de Roncesvalles

Este arco era tan sumamente amplio que lentamente se fueron haciendo formas arquitectónicas anteriores llamadas tracerías (servían para así poder sujetar las vidrieras) y que en este post analizamos su evolución
Tracerías. Catedral de Burgos

Tanto arco como vidrieras se fueron complicando según pasaba el tiempo.
Ya en el XIV y XV aparecieron arcos conopiales, carpaneles u mixtilíneos


 Arco conopial (superior) y carpanel (inferior). Lonja de la seda. Valencia

Por su parte las tracerías cada vez tendieron a formas más sinuosas (en el gótico flamígero)
Tracería gótica flamígera. Lonja de la Seda. Valencia

Para las grandes fachadas el gótico utilizó ventanales circulares, llamados rosetones
































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