martes, 25 de septiembre de 2012

LOS READY MADE QUE NUNCA FUERON MÁS QUE UNA SIMPLE IDEA


Marcell Duchamp jamás deja de sorprender, aunque en el fondo siempre mantuvo una unidad de pensamiento asombrosa.
Respecto a los ready-made, ya hemos analizado varios en nuestros blogs, y ahora nos queremos hacer eco de otros que jamás superaron la pura idea, o cual (dicho sea de paso), sería el estado perfecto del ready, su sola declaración verbal (mental) que le alejaría definitivamente de lo retiniano y anunciaría (con décadas de adelanto) uno de los axiomas fundamentales del arte conceptual.
Su conocimiento se lo debemos a las numerosas declaraciones, entrevistas y notas que fue dejando (como una obra paralela, perfectamente integrada en la plástica) a lo largo de su vida.
Veamos algunos de ellos.
Acaso el más famoso sea una máquina inútil (tan perfectamente dadaísta por inutilidad y broma), la de un grifo que deja de correr (o de gotear) cuando no se le escucha.
Otros son más sutiles (Pared adornada de pereza de la parroquia) o verdaderamente imposibles y cerca de lo infraleve (Un centímetro cúbico de humo de tabaco y pintar las superficies externa e interna de un color hidrófugo).
En otra de sus declaraciones surge su famoso azar en conserva como los objetos que por azar se ajustan, como si hubieran sido fabricados para hacerlo aunque no guarden ninguna relación o hacer un ready que pese un peso elegido de antemano, que nos habla de la famosa indiferencia estética de estos extraños seres.
Y ya para terminar, acaso el más famoso e iconoclasta de todos: utilizar un Rembrandt como tabla de planchar o el enigmático Ready enfermo



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