jueves, 22 de marzo de 2012

¿POR QUÉ NO ESTORNUDAR, ROSE SÉLAVY? UN READY MADE DE DUCHAMP



Acaso sea el más oscuro de todos sus objetos, tal vez uno de los más elaborados, el más oscuro de los ready-made.
La pieza fue realizada para Dorothea Dreier, hermana de Katherine Dreier, mecenas y coleccionista de obras de Duchamp. Pese a su admiración por el autor, la pieza no gustó a ninguna de las hermanas, devolviéndosela a su autor.
En un primer momento la obra puede tener un cierto aire surrealista con esa jaula que a veces hemos visto en Magritte, una jaula sin pájaro como una estructura de vacío, que a veces me recuerda a las obras primerizas de Giacometti (aunque es realmente anterior a todas estas sugerencias, pues su primera versión fue de 1921) 
La interpretación más extendida se relaciona con los sentidos y la sorpresa, pues no seremos verdaderamente conscientes de la "verdad" de la obra hasta que intentemos levantarla y sintamos la sorpresa de un peso que no esperábamos. La razón es muy sencilla: los supuestos azucarillos (centena y media) no lo son, sino que se trata de perfectos azucarillo hechos en mármol.
Félix Andrada habla de estos azucarillos como un verdadero trampantojo, pero al contrario de los del mundo barroco no trata de convencer a la mirada sino (una vez más en Duchamp) desconcertar al espectador al interactuar con el objeto (por ello es un ready-made asistido), haciendo activar otros sentidos que refuten a la vista, como ya vimos en Ruido Secreto o Plegable. Se abren así nuevas formas de percepción a la vez que se insiste (una vez más) en el carácter antiretiniano que siempre tuvo la obra de Duchamp.
Tal vez incluso, esa pequeña sorpresa al levantarlo tuviera que ver mucho con el sentido de lo infraleve o infrafino tan caro a Duchamp ("todas esas pequeñas manifestaciones externas de energía del hombre, como por ejemplo: el exceso de presión sobre un interruptor eléctrico, la exhalación del humo del tabaco, la caída de la orina o la mierda, los movimientos impulsivos de miedo, de asombro, la risa, la caída de las lágrimas, los gestos demostrativos de las manos, las miradas duras, los brazos que cuelgan a lo largo del cuerpo...).
Frente a ello se plantean otras interpretaciones, esta vez más privadas. Juan Antonio Ramírez habló de una broma privada a las hermanas (cosa bastante habitual en la obra más secreta de Duchamp).En el  "franglais" que utiliza el autor (mezclando palabras inglesas con fonética francesa) sería algo así: "Why isn’t easy eros c’est la vie?" (¿por qué no es fácil el amor, vida?)
Si recordamos que las hermanas eran unas solteronas ya entradas en años ¿no sería todo una burla sutil. "Dulzura de azúcar engañosa, frialdad marmórea, hueso de sepia (sexo) intacto, pájaro inexistente y peso excesivo: enumerados así no parecen comentarios muy amables dirigidos a una mujer (Juan Antonio Ramírez. Marcell Duchamp, el amor y la muerte incluso).
Pero aún hay más, ¿acaso no sería una broma sobre el cubismo y sus inutilidades?, o (una vez más) una reflexión sobre la muerte en esa jaula sin pájaro y ese termómetro que registra la frialdad del mármol inerte.
Pero como siempre pasa en el autor "todas las asociaciones están permitidas" (Marcel Duchamp) 

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