miércoles, 22 de febrero de 2012

RAZONES PARA DEJARSE FASCINAR POR TÁPIES (3) LOS MATERIALES Y LAS TEXTURAS



Como ya anunciábamos en el post anterior, una de las grandes señas de identidad de Tàpies es el uso de materiales, habitualmente ajenos a la pintura tradicional. Polvos de mármol, barnices en crudo, objetos, sábanas, plásticos, cerámica... La lista es verdaderamente interminable y su propio cambio serviría para establecer una verdadera línea evolutiva de su arte, pues en Tàpies los materiales no son un accidente, sino algo verdaderamente sustancial a su forma de expresión, y cambiarán según sus necesidades expresivas.
Como decíamos, se trata de una pintura matérica, tan en línea con el informalismo europeo de Dubuffet o Frautier.


Pero, ¿qué significan estos materiales?
La respuesta es múltiple pero podemos arriesgarnos a plantear varias ideas (que no deben contradecirse entre sí, pues casi siempre en Tàpies prima la síntesis, lo mestizo, lo impuro, que multiplica las ideas y sensaciones).

Las materias son, en una parte, pura tactilidad.
Frente a la pintura abstracta más pura (Kandinsky, Mondrian...), Tàpies busca más en Miró, en Klee, en el propio Picasso que tantas veces hicieron aparecer materias y objetos extraartísticos en el cuadro (desde el collage cubista, al dadaísmo de los metrz de Schwitter al Miró más radical que quería asesinar la pintura e introducía papel lija, cuerdas...).
Con ello, la pintura ya no es sólo una cuestión visual para convertirse en algo que implica más sentidos, entre ellos el tacto, las texturas que pueden oscilar entre los duros muros de sus inicios a la melosidad del barniz que parece miel o los polvos de mármol blanco de sus años 70 y 80, untuosos, casi comestibles (como diría Dalí sobre Gaudí y que tan cercano se encuentra en este aspecto de Tàpies), creándose una fuerte línea de unión con la trayectoria del otro gigante de nuestra segunda parte del XX: Chillida




Por otra parte los materiales son distintas formas de trabajo (y por tanto de expresión). Del "escamar, rascar, rayar, recortar, estratificar " (Catoir, B Conversaciones con Tàpies, 1989) de los primeros muros, tan marxistas ellos, pasaremos al fluir, sugerir, danzar de sus cuadros más orientales de los 70.
Cada material exige una técnica de trabajo que responde a un estado de ánimo. En una ocasiones Tàpies se enfrentará a las obras con la pasión furiosa de un Pollock, convirtiendo el cuadro en un verdadero campo de batalla en donde el artista se mide contra el mundo y expulsa su rabia. Es el Tàpies más expresionista y existencialista, cercano a la Nausea pero también al compromiso político.
Por el contrario, en otras ocasiones el trabajo el leve, mucho más cercano a la caligrafía oriental en donde todo un largo proceso de concentración se resume en una suave y delicada pincelada, un gesto breve y concentrado cercano a los Koan, a los haikús; leve, exquisito, profundamente amoroso.




Pero tampoco deberíamos olvidar que los materiales son, en gran parte, la forma que tiene Tápies de expresar el paso del tiempo
El movimiento es sustituido por las huellas del envejecimiento, las cuales hacen patentes el pasado en el presente, el cambio dentro de lo duradero" (Catoir, B Conversaciones con Tàpies, 1989)
Los muros y sus desconchones son la presentación (no representación, como en el modelo renacentista) del paso del tiempo, visible en el deterioro de las cosas (a la vez que la memoria, como ya veremos) 
"El arte está lleno de ruinas, de evocaciones de la mortalidad, del carácter efímero de la vida" (Tápies, 1989)


Por último, resultaría importante recordar qué tipo de materiales suele utilizar, en general poco nobles (desde el papel a la paja, los trapos, la madera...) que le alejan por completo de la estética pop (nunca encontraréis sus materiales brillantes e industriales e Tàpies) y, aunque parcialmente, le acercan al Povera.


Son materiales humanos, frágiles, con historia propia que "renuncian al lujo y la abundancia, la variedad y la sensualidad (...) siendo la marca definitiva de la mística española (Catoir, B Conversaciones con Tàpies, 1989)



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