martes, 17 de enero de 2012

TEXTOS PARA COMPRENDER EL ROMÁNICO



El Apocalipsis y la mentalidad feudal
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Los que los doctos pueden leer con su inteligencia en los libros, lo ven los ignorantes con sus ojos en los cuadros. Los que todos tienen que imitar y realizar, unos lo ven pintado en las paredes y otros lo leen escrito en los libros
Gregorio Magno









SOBRE LAS RELIQUIAS Y LAS PEREGRINACIONES

Es hora de que pienses un poco, muchacho… Habrás visto que todos están ansiosos de reliquias, monjes y caballeros, campesinos y obispos, peregrinos y cautivos. Necesitan reliquias para curarse, para salvarse, para moverse, para morirse… Ninguna iglesia o altar sagrado puede construírse sino sobre una santa reliquia; ninguna abadía puede sobrevivir sin tantas otras que atraigan a fieles y sus donativos. Démosles, pues, reliquias, todas las que precisen. La caridad de Dios también debe alcanzar a pobres pecadores como nosotros.”
Torbado, Jesús, El peregrino, Planeta, Barcelona, 1993

“-¡Ya está!- Iscam lo llamó con un gesto-. Vamos a ver si da resultado. In Dei nómine. Yo, Prudencio, abad venerable del monasterio de Albelda, en el reino de Castilla, me complace comunicar que esta herradura con seis orificios, uno de ellos a la derecha roto, y con uno de sus extremos perdido, perteneció al caballo blanco del señor Santiago y que cayó de una de sus patas delanteras cuando luchaba en los campos de Clavijo, vecinos de esta santa abadía, al lado de nuestro rey don Ramiro I, contra los infieles que mantenían la exigencia de recibir tributo de cien doncellas entre las más hermosas de Castilla; y los venció en el año 844 del Señor. Recogió la herradura mi antecesor el santo abad don Ramos, apodado el Mago, y yo se la entrego al piadosísimo hermano Iscam de Gormaz para que la lleve al sepulcro del Apóstol, a fin de que repose junto a Él, u obre con ella mi buen sacerdote Iscam según su necesidad y juicio… Martín de Châtillon tomó el documento en sus manos y lo miró atónito. No sólo estaba tan hermosamente escrito como jamás había visto pergamino alguno, sino que las firmas eran todas diferentes y con rasgos más rápidos o torpes –la del conde- y más o menos cargados de tinta.
-Con esto nos será más fácil vender las reliquias –dijo Iscam-. Pero tendremos que alejarnos un poco más de la abadía de Albelda.”

 Torbado, Jesús, El peregrino, Planeta, Barcelona, 1993


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El monasterio estaba de celebración y habían llegado más peregrinos que deseaban recibir perdones especiales. Se sentían culpables porque habían nacido con el pecado original de la desobediencia y quebrantaban la ley de la iglesia cada vez que yacían con una mujer o tenían un deseo sexual, cuando comían carne en días de ayuno o no iban a misa. Pecaban de pensamiento, palabra, obra u omisión, y por esta razón hacían cola en los confesionarios y visitaban las reliquias buscando la gracia divina. Sólo así se librarían del infierno
Espotella, Nuria. Entre los muros














SOBRE EL MIEDO Y EL ROMÁNICO
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en un valle helado allí se cuelga a las mujeres por los pechos y éstas dan de mamar a serpientes: son aquellas que se negaron a dar de mamar a sus hijos; a las mujeres adúlteras se las cuelga por la cabellera y se las quema; por una escalera de hierro al rojo vivo hay hombres que bajan a un estanque de pez hirviendo porque no se abstuvieron del acto sexual los domingos y días de fiesta; en un horno se asa a los tiranos y en otro a las mujeres que abortaron; a los homicidas se les arroja a un lago de fuego que tiene todo el aspecto de ser sangre; a los obispos y responsables de iglesias que permitieron celebrar los oficios a sacerdotes corrompidos se los sumerge en una caldera de resina, de plomo, de estaño y de azufre fundidos; los sacrílegos están en un lago de fuego, los simoníacos en un pozo de donde salen llamas; los que abandonaron el estado eclesiástico, los falsos testigos, los perjuros y otras categorías de pecadores, están en un lugar sombrío, hediondo, ardiente, infestado de dragones y de serpientes; otros falsos testigos se ven obligados a bañarse en un lago sulfuroso, a quienes los demonios tratan a golpe de serpiente en la cabeza; dos demonios con fauces de león escupen fuego sobre las almas; a los ladrones se los encadena con cadenas de fuego; las almas tienen que pasar por un puente que une las dos partes de un río que sale del infierno: el puente se ensancha para los justos y se estrecha hasta adquirir la anchura de un hilo para los malvados, que caen en el río donde son torturados mediante el fuego;”
Visión de unonje benedictino, Alberico de Settefrati, hacia el 1130

En otro lago helado hay un monstruo con pico de hierro, patas terminadas en zarpas y largo cuello que se come a los condenados, los digiere y los expulsa en forma de excrementos; entonces, en las entrañas de los desventurados nacen serpientes que los devoran desde el interior y hacen estallar su piel para salir; ésta es la suerte de los impúdicos. Más allá, un demonio llamado Vulcano manipula a los condenados con tenazas, los calienta hasta el rojo blanco, los machaca a golpe de martillo o los suelda unos con otros.
Visión de Tungdal hacia 1150


El infierno es un fuego inextinguible que no puede apagarse ni aniquilar y consumir a quienes abrasa. Los que allí se hallan sumergidos arden sin cesar, aunque ni un solo pelo de su barba ni un cabello de su cabeza se destruya ni se acorte. El fuego se adhiere a su alimento sin descanso y sin consumirlo.”
¡Oh dolor! Si cualquier pequeño trozo de mí mismo, mi oreja, por ejemplo, fuera presa de las llamas, ¡cómo gritaría, sufriría y saltaría! ¿Cómo reaccionarán, pues, los desventurados cuando no sólo un dedo, sino la mano, el brazo, los hombros, su cuerpo entero arda en el fuego eterno? Además, ese fuego es, por naturaleza, mucho más vigoroso y ardiente que los nuestros. Los nuestros pueden ser dominados con el agua, pero aquél tiene como característica el ser inextinguible.”
Sermón de Julián de Vézelay hacia 1150




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