jueves, 26 de enero de 2012

LOS ESPACIOS LITÚRGICOS PRERROMÁNICOS. SAN MIGUEL DE GORMAZ
























A los pies del gran castillo califal de Gormaz (Soria) se encuentra una edificación diminuta que acaba de ser rescatada de la ruina, permitiéndonos conocer una parte importante de nuestra historia.
Su origen lo podemos situar en el siglo XI, cuando toda esta zona es reconquistada a los musulmanes por Fernando I, comenzando a ser repoblada.
Para ello se crea la villa de Gormaz, concediéndole grandes territorios (villa y tierra) sobre las orillas del Duero, que serán ganados para una agricultura de secano que aún pervive.



























Para su asistencia espiritual (y en el fondo como una forma de controlar las conciencias ante posibles contaminaciones musulmanas, siempre tan cercanas) se edifica entonces este edificio, precisamente bajo la advocación de San Miguel, el arcángel psicopompo (el que pesa las almas) pero también el arcángel-soldado que dirigirá los ejércitos de Cristo en el Apocalipsis.

Su estructura es aparentemente sencilla. Y digo aparente pues algunos restos nos permiten una hipótesis sobre la disposición de espacios.

En líneas generales nos encontramos con tres grandes espacios. Un pórtico (posiblemente un poco posterior al resto de la obra, acaso como primitivo Concejo) en el que se abrían originalmente dos puertas. Desde él se accedía a la nave única. Comunicado con ella estaría un presbiterio cuadrangular (las formas semicirculares serán una aportación románica)


























A todo esto se podía añadir que muy probablemente la nave estaría dividida en dos zonas, acaso por unos grandes cortinajes como los que aparecen en las posteriores pinturas románicas.

En la más occidental existe una pila bautismal excavada en el suelo. Esto nos puede hacer pensar en que la zona se encontraba dedicada a los catecúmenos, aquellas personas que aún no estaban bautizadas y, por tanto, no podrían participar plenamente de la misa.

En la zona oriental, con un banco corrido alrededor del muro y posteriormente adornado con pinturas románicas, se encontrarían lo fieles, miembros plenos de la iglesia que, sin embargo, no podían acceder a todos los misterios de la eucaristía.

Estos se realizarían en el presbiterio, ocupado por el clero o presbíteros, los iniciados, que se encontrarían en la zona más cercana a la divinidad, simbolizada por una pequeña ventana orientada hacia el este (el sol naciente).







Toda esta complicada división de los espacios era típica de la liturgia cristiana anterior a la reforma gregoriana (finales del siglo XI) y la podemos encontrar tanto en el paleocristiano como en el visigodo o mozárabe.

La iglesia estaría realizada por medio de muros de mampostería con escasos vanos. Las puertas, de la que aún se conserva una original, se realizarían por medio de arcos de herradura califales(más cerrados que los visigodos), como el ejemplo que tenían a su lado, en la fortaleza islámica.

Para ver las reformas (y las pinturas románicas) se puede consultar en este  blog y también

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