miércoles, 25 de enero de 2012

LAS TORRES COMO ELEMENTO DE CONTROL SIMBÓLICO



Mejorada del Campo y Madrid al fondo

Zigurat, pirámides y obeliscos, columnas conmemorativas... Desde la antigüedad la edificación en vertical ha sido una constante en la Historia de la Arquitectura.
Torre de telecomunicaciones. Tashkent. Uzbekistán

Su búsqueda de la altura ha tenido desde estos momento una doble consigna (que retroalimenta): demostrar el poder económico y técnico necesario para escapar de la gravedad y eludir la inestabilidad y, por ende, demostrar de una forma física el poder de sus magnatarios.
La Giralda, primero símbolo musulmán y posteriormente contrarreformista

Una demostración de poder que se coloque sobre nuestro horizonte y se nos imponga, convirtiéndose en una forma de control simbólica sobre  una población, sobre sus vidas cotidianas, sobre sus propias viviendas que encuentra en su visión un  símbolo constante de la dominación, tan habitual que termina por asumirlo


Columna de Trajano (originariamente coronada por estatua del Emperador y que el cristianismo reinicializó en un sentido simbólico). Con su altura dominaba el corazón del Imperio (Los Foros Imperiales), lugar de política, economía, vida cotidiana...

Durante la Edad Media, la construcción en vertical sigue las mismas directrices, aún más poderosas tanto en cuanto los monoteísmos cristianos o musulmanes conciben un Cielo superior (frente a unos infiernos siempre inferiores). El poder así se reafirma y la torre se convierte en un nexo entre los poderes temporales y los celestiales.
Es, además, un poder que se manifiesta constantemente a través del sonido (campanadas, llamadas a la oración). Sonidos que rigen el transcurrir del día y de las obligaciones que llegan desde arriba

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El barroco, siempre tan atento a cualquier instrumento de control del pensamiento aumentó con su típica  retórica su idea de vertical, siendo la cúpula su máximo referente.
Roma como capital espiritual es un verdadero recorrido visual sobre-elevado con el cénit final de la cúpula del Vaticano, símbolo final del poder papal.

Cuando la primera modernidad cambia el mensaje, pero no el instrumento y nuevas "torres" se erigen a la mayor gloria de la industria, como las chimeneas de las fábricas que se levantarán por decenas en los lugares más prósperos...

O la propia torre Eiffel, todo un símbolo del poder de la tecnología y los nuevos materiales industriales que se impone sobre los antiguos tejados preindustriales (precisamente por ello, por su poder de símbolo, recibió acervas críticas en su momento)


Pero la evolución continúa: la Escuela de Chicago y el desarrollo técnico posterior (con el ejemplo básico que proporciona Mies van der Rohe) permiten la creación del verdadero símbolo actual: el rascacielos.
Con él la verticalidad llega a su límite (actual) sin perder su esencia de elemento de control simbólico. Ya no son los faraones, ni los emperadores ni las religiones, es el propio capitalismo que permite su existencia y los ocupa en sus múltiples plantas con las empresas más punteras del mismo (Seguros, Bancos, Empresas de telecomunicaciones, Corporaciones y multinacionales...)


Torres Caja Madrid. Madrid


Con todo lo que estamos viendo se nos explica la "lógica" del ataque a las Torres Gemelas, así como el interés por los rascacielos que ha invadido Oriente, la verdadera potencia hegemónica del último capitalismo.
Y ya acercándonos a nuestro entorno, los cuatro rascacielos de la Castellana han incluido a Madrid en una nueva forma de control simbólico mucho más amplio. Pues ya no es sólo el entorno inmediato, ni siquera la misma ciudad. Su posición en una zona alta les ha permitido alcanzar un horizonte visual que incluye toda la provincia, como podéis ver en la foto de inicio o en las siguientes

Desde Aravaca

Desde Torrelodones

Desde el Barrio de Bilbao (San Blas)
Desde Fuente del Saz
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Desde Santorcaz 


Desde Eurovillas

Las torres se han convertido en un referente visual de la Capital, de su pujanza económica pero también de su control político del resto del territorio, gravitando sobre él (y aquí ya lo puramente subjetivo) de una forma fatal, tanto por su contaminación visual como por su mensaje (puro capitalismo globalizado y neocon que nos lleva a esta crisis actual y  a la vez se nos ofrece como única alternativa posible)



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