sábado, 7 de enero de 2012

LA ESTUFA FRÍA. Parque Juan Carlos I


























En medio del gran parque urbano Juan Carlos I podemos encontrar una curiosa arquitectura. Se trata de una estufa fría; intentaremos explicar el concepto


En esencia su funcionamiento es el de un invernadero, aunque más avanzado, pues se sustituye el cristal tradicional para dejarlo al aire. Para conseguir una mejor adecuación se estudia el terreno y el clima.
Así, por ejemplo, para evitar las heladas de los inviernos madrileños, la Estufa se encuentra orientada hacia el sur, con el norte cerrado por taludes (en este punto la Estufa se encuentra enterrada casi por completo) y abierta a la gran ría que con su lámina de agua crea un microclima más benigno
Para evitar el sol pleno del verano la Estufa cuenta con unos enormes parasoles que, además de conservar el calor propio y su humedad, se cubren con lamas de hormigón cuya inclinación corta el sol vertical del verano mientras deja pasar el sol invernal, con rayos más oblícuos.


























En cuanto a la humedad se consigue por medio de unas grandes fuentes laterales que hacen resbalar el agua por los muros y la dejan caer hasta un estanque inferior. Para mejorar el ambiente se recurren a aspersores (que aportan humedad e impiden las heladas en el interior)




























Toda la estructura se ha realizado (siguiendo los modelos del resto del parque) en hormigón visto y aluminio blanco, una especie de mezcla entre brutalismo y posmodernidad calatraviana de líneas puras y diseños contundentes que dan más satisfacciones en la visión global y lejana que en el detalle.
En esta Estufa Fría conviven más de 220 especies divididas en varias secciones, desde un jardín mediterráneo a otro zen, palmeras, acuáticas, helechos, cítricos…





























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