lunes, 16 de enero de 2012

ARQUITECTURA, CIUDAD, ESPECTÁCULO Y ... EQUIVOCACIONES


El monstruo que asoma sobre los tejados de Oviedo son los Palacios de Congresos y las Artes de arquitecto Santiago Calatrava, bien conocido por sus éxitos pero también por sus fracasos estrepitosos.
Yo, personalmente, adjudicaría este ejemplo al segundo: un fracaso urbanístico y financiero del mismo tamaño descomunal de la arquitectura.

Financieramente el conjunto de edificios supondrá (al menos, pues en Calatrava no suelen ajustarse demasiado los presupuestos) casi 143 millones de euros. Una inversión que podíamos considerar (casi) típica de la época de la burbuja inmobiliaria pero verdaderamente inmoral en la actualidad en donde el déficit y la deuda pública están ¿obligando? a fuertes recortes en los aspectos más sensibles del Estado de Bienestar (Sanidad, Educación, Dependencia, Cultura...)
Pues este gasto, ¿se compensará? Probablemente no, pues el edificio no funcionará como icono (yo personalmente no tenía ni idea de él hasta viajar este otoño a Asturias) y sus usos (administraciones públicas, hoteles, aparcamientos, viviendas, zonas comerciales, plazas peatonales y jardines) me parecen por completo sobredimensionados para el tamaño de una ciudad como Oviedo, especialmente ahora, en plena crisis. (En este aspecto me parece el reverso oscuro de la Ciudad de las Artes, que ha potenciado Valencia, aumentado el turismo con nuevos equipamientos culturales y creado una imagen de marca de la ciudad a nivel global)



Pero, además de esto, existe otro problema: la propia arquitectura.
Como siempre se ha dicho, Calatrava no se caracteriza por proyectos que se adecúen al entorno. Es tal su fuerza visual (dirán sus fans) o su ego (replicarán sus detractores) que sólo se apoyan en sí mismos y ha de ser el entorno el que se adapte a ellos.
Esto en Valencia (una ciudad mediterránea en donde el blanco  es fácil, y en un entorno totalmente nuevo) parece perfecto, pero, ¿lo es para Oviedo?
Creo que ni el color se adapta a un entorno de clima oceánico, ni sus formas (¿un avión despegando?) sea lo más idóneo para el centro de la ciudad, creando un golpe visual de sus estructuras futuristas sobre los viejos tejados de la ciudad.



A mi juicio, todo un ejemplo de mala gestión municipal y artística que no crea ciudad sino puros artefactos sin alma ni contexto.
Aquí tenéis un vídeo que os muestra a base de imágenes el cambio de la zona, desde el antiguo campo de fútbol, carlos Tartieri al "Centollon" (así se le conoce) actual


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