sábado, 3 de diciembre de 2016

Texto. La vida cortesana del Renacimiento

La vida en las salas y los parques de Amboise y Chaumont, Poissy, Chambord y Fontainebleau, transcurría como en un sueño. Todo era un juego y lo sabíamos. El séquito del rey: una fila variopinta de camarlengos, mariscales, senescales, cancilleres, prebostes, mayordomos, obispos, caballeros, nobles, criados, cocineros y bufones, sin olvidar una compañía selecta de damas bellas y galantes. Nos aprovechábamos con elegancia cortesana de las relaciones mutuas, jugada, contrajugada, ataque y retirada, tanto en el amor como en la lucha incesante por el dominio y predominio en el favor del rey. Pero todo se realizaba con decoro y maestría: las intrigas y maniobras parecían figuras de un ballet, ejecutadas con abrazos, reverencias y palabras bien escogidas. Se condenaba como falta de estilo la seriedad férrea y la pasión no disimulada. Al principio, mi sangre, mezcla de española e italiana, me jugaba malas pasadas; más tarde supe adaptarme. No olvidaba nunca que el mundo no se acababa en las paredes de palacio y el horizonte de un parque real.


Hay que adaptarse continuamente: el que ayer era poderoso, hoy resulta haber perdido el favor y viceversa, y nunca se puede predecir cómo soplará mañana el viento. La corte pontificia es una confusa masa bulliciosa de funcionarios religiosos y mundanos, todos con su propio séquito, parientes, amigos, privados, sirvientes y partidarios.

viernes, 2 de diciembre de 2016

ROBERT CAMPIN Y EL INICIO DE LA ESCUELA DE LOS PRIMITIVOS FLAMENCOS

Virgen entronizada entre San Pedro y San Agustín

Durante mucho tiempo se le conoció como Maestro de la Flemalle hasta que Georges Hulin lo identificó con Robert Campin, documentado como pintor en Tournai desde 1406.
Desde entonces se abrió la polémica, destronando en parte a los hermanos Eyck como origen de la escuela de los primitivos flamencos (su políptico del Cordero Místico se estaba realizando en 1426)

Sin entrar en ella, evidentemente en Campin se encuentran todas las características de los primitivos flamencos que estudiamos aquí (paños acartonados, uso del óleo, utilización de la luz y sus claroscuros para proponer volúmenes creíbles, interés por la introducción del paisaje (ya sea directamente, ya a través de una ventana), perspectivas elevadas (en parte por su falta de conocimiento teórico), detallismo...), como puede verse en otras de sus obras, como la pieza sobre Santa Bárbara que conserva el Prado

De la misma manera, su actividad retratística es muy notable, con ejemplos de gran intensidad que encarnan las principales características de esta escuela también en este género


Retrato de un hombre robusto. Robert de Masmines (?) c. 1425


En su taller se formará el tercer gran pintor de la escuela: van der Weyden


Piedad Van der Weyden

jueves, 1 de diciembre de 2016

EL PALACIO DEL INFANTADO. GUADALAJARA


Mecenado por la poderosa familia Mendoza, será iniciado bajo el patrocinio de Pedro Hurtado de Mendoza y terminado por su hjo, el segundo duque del infantado.
Sus constructores fueron Juan Guas y Egas Cueman en los aspectos decorativos.

Frente a otros palacios de la familia, algo posteriores (Cogolludo, Guadalajara), la construcción aún se encuentra totalmente dominada por el último gótico al que se añaden elementos mudéjares (estilo hispano flamenco).
De esta manera la fachada (como ocurría en la Casa de las Conchas de Salamanca) se organiza por medio de puntas de diamante, creando (Nieto y Checa) una estructura urbana y representativa.

 Es habitual en otras obras de estos autores la puerta flanqueada por dos grandes machones con mocárabes que se repite en la parte superior

 En la parte superior (de la misma manera que el coetáneo Castillo de Manzanares el Real) aparece una logia abierta, con arcos de tracerías flamígeras

Las fantasías decorativas crecen en su interior que tiene una calidad de ricas telas bordadas muy cercana al mundo nazarí.

 El espléndido patio es una lujuriosa combinación de arcos mixtilíneos con formas pinjantes que recuerdan a los mocárabes, columnas torsas y paramentos llenos de escudos (como era habitual en la época) entre leones rampantes 










































 EL MECENAZGO MENDOZA
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DE TURISMO POR GUADALAJARA

miércoles, 30 de noviembre de 2016

LAS PRIMERAS PUERTAS DEL BAPTISTERIO DE FLORENCIA. ANDREA PISANO


Entierro de San Juan Bautista

Aunque las más conocidas fuera las segundas puertas realizadas por Ghiberti (las llamadas del Paraíso que ya analizamos aquí), las primeras que abrieron la serie fueron las realizadas por Andrea Pisano.

Bautismo  con su dorado original y sus características montañas al modo del Giotto


Virtud de la Caridad

Ya con un cierto prestigio, realizará en ellas su obra maestras que pondrá el arte del relieve en las mismas puertas del Renacimiento.


Su estilo había bebido de los anteriores Pissano (aquí ya analizamos) la escultura clásica y los mosaicos interiores del Baptisterio (que sirvieron para muchas de sus composiciones), pero, a diferencia de los anteriores, se había terminado por depurarse con la contemplación de las obras de Giotto que ya existían en Padua y Florencia.

Bautismo de Cristo

De hecho, será el propio Giotto el que inclinará la balanza a su favor para estas puertas, y posteriormente trabajará con él en los trabajos de Santa María de las Flores.

Virtud de la Humildad

Realizadas en bronce, las puertas se componían de 28 casetones rehundidos (y remarcados por un juego de picas y florones) en cuyo centro se abría un marco polilobulado de escaso relieve.

Sobre este pie forzado, Andrea Pisano tuvo que realizar una extensa narración de la vida de San Juan Bautista (recordemos que se trataba de un baptisterio), a las que se añaden las figuras de las Virtudes

En sus distintas piezas observamos un fuerte interés por la figura humana que resuelve (de forma especialmente feliz) cuando le aplica paños.

Presentación de la cabeza de San Juan Bautista, a mi humilde juicio, una de las mejores obras de la Puerta por su contención, clasicismo y solemnidad casi renacentista

Evidentemente, en su trazado encontramos la lección de Giotto y su  gusto por el claroscuro que aportada masa a los cuerpos, pero como apunta White, también hay en la caligrafía ondulada de sus paños ecos sieneses o tal vez franceses, que, sin perder magnificencia, dan un "carácter fluido (...) y dotan a las puertas de un ritmo de carácter decorativo totalmente desconocido en el arte de Giotto"

 En las composiciones se muestra mucho menos novedoso, y en general predominan aquellas simétricas, aunque tampoco faltan las que (de nuevo desde Giotto), los grupos que se cierran en óvalo 






El éxito de la fórmula será fundamental para la realización de las primeras puertas de Ghiberti, que competirán con ellas en un mismo marco arquitectónico

martes, 29 de noviembre de 2016

FRANCISCANOS VS DOMINICOS EN VENECIA


                              San Juan y San Pablo

Como ocurre en tantas ciudades de origen medieval, las dos grandes órdenes mendicantes rivalizaron en sus templos como una forma de hacerlo también en su influencia social (este hecho ya lo hemos visto en Florencia, con las inmensas construcciones de Santa Croce y Santa María Novella).


 Basílica dei Frari

En Venecia fueron la basílica del Frari (franciscanos) y de San Juan y San Pablo (dominicos), situadas a ambos extremos de la ciudad, en la periferia del núcleo medieval y cercanas a los grandes grupos de burgueses organizados en gremios.
Basílica dei Frari

Ambas serán construidas bajo los presupuestos del gótico mediterráneo del que fueron los grandes impulsores.






















Poca diferencia de altura entre naves
San Juan y San Pablo
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Pilares simples, sin baquetones. Bóvedas de crucería barlongas
San Juan y San Pablo

La falta de arbotantes exteriores se compensa con su altura menor, contrafuertes entre capillas y tirantes de maderas para consolidar las naves. Ofrecen así una diafanidad verdaderamente espectacular.
Basílica dei Frari
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Los ábsides se vuelven poligonales y se llenas de vidrieras
Basílica dei Frari
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Al exterior estos ábsides se convierten en grandes masas que entran en la ciudad
Basílica dei Frari


Estructura bipartita y ladrillo como elemento esencial
San Juan y San Pablo
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Fachada ad triangulum
San Juan y San Pablo

Basílica dei Frari
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Las ventanas son escasas y sólo en los laterales del transepto se abren grandes vanos con vidrieras
San Juan y San Pablo

lunes, 28 de noviembre de 2016

MARGARITONE DE AREZZO. SAN FRANCISCO


Antes de las grandes figuras de Duccio o Cimabue, existieron una serie de autores menores que lograron ir rompiendo con la maniera greca (bizantina) que había dominado el románico (Sant Angelo in Formis) y el primer gótico (Pietro Cavallini).
Ahora nos pueden parecer toscos, e incluso un tanto infantiles, pero habría que ponerse en su contexto para comprender la gran aventura intelectual que estaban iniciando: separarse de un modo de hacer que llevaba siglos instalados y, por primera vez, cuestionar las reglas "casi sagradas" de la pintura, y pasar de idealismo platónico a un aristotelismo que acepta la realidad como objeto de la pintura (y no su idealización absoluta bajo esquemas intelectuales previos)
Así es cómo deberíamos entender el inicio de la perspectiva en su tosca casulla, la realidad de su cíngulo o la expresividad de la mirada.
Están empezando a traducir un sentimiento, el franciscano, que amaba el mundo y apelaba a los sentidos y las emociones para conocerlo, que serán básico en los pintores de Trecento (aquí lo analizamos con mayor profundidad).
El autor, Margaritone de Arezzo, trabaja en el siglo XIII y será citado por el mismísimo Vasari


domingo, 27 de noviembre de 2016

SAN GIORGIO DEI GRECI. EL GRECO EN VENECIA


Poco sabemos de la estancia de El Greco en Venecia, tan sólo que admiró tanto a Tiziano como a Tintoretto (aunque muy probablemente nunca llegó a ingresar en el taller de ninguno de los dos maestros).

Por otra parte, tampoco tenemos claro, siquiera, su religión, pues mientras su hermano, Manoussos, formaba parte de la fraternidad ortodoxa no encontramos ningún documento que relacione a Domenico con dicha asociación (y, de ser ortodoxo, pronto lo dejaría de ser, pues ya en Roma se aloja en el palacio de cardenal Farnesse y en su testamento nos habla de un cristiano católico observante).

 En cuanto a su pintura, tampoco tenemos prueba alguna, pero evidentemente nunca ejerció como pintor de iconos ni mandoniere (como lo había sido en su Creta natal) y si es cierta la datación del tríptico de Módena, ya había cambiado su estilo bizantino de iconos por fórmulas occidentales antes de iniciar el viaje.

 Lo único cierto es que su paso desde Creta a Venecia debió ser fácil. La isla había pertenecido a la Serenísima desde el siglo XIII y hasta 1645, cuando fue tomada por los otomanos.

 En la ciudad de la Laguna existía una importante colonia de griegos ortodoxos (especialmente tras la toma de Constantinopla en 1453) que, como era habitual en Venecia, podían ejercer sus cultos propios siempre y cuando estuvieran vinculados a la scuola de su procedencia.

Ésta se encuentra muy cerca de la Riva dei Schiavionne, junto a la iglesia de San Giorgio dei Greci que el propio Greco vería construir (se terminó un año después de su partida) con su característica torre inclinada.


Lo que nunca conocería es la actual scuola, realizada por Longhena, ya en el siglo XVII.

 El lugar, pese a los turistas cercanos, es un sitio silencioso y recoleto sobre el canal en donde se encuentra actualmente el instituto Helénico con buenas colecciones de iconos con la iglesia, la scuola y un delicioso campo





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