jueves, 21 de septiembre de 2017

CÁPARRA O EL EVERGETISMO ROMANO

Ya hace tiempo le dedicamos un post a las relaciones entre poder y arte a través de la propaganda en el mundo romano, el famoso panem et circenses. Hoy vamos a perfilar un poco más el tema a través del llamado evergetismo.

Imagen tomada (como otras de esta artículo) en el pequeño pero magnífico Centro de Interpretación de Cáparra

El origen de la palabra hay que buscarlo en el término griego acuñado durante el helenismo: evergetes o aquellos que con su dinero habían proporcionado algún beneficio o liberalidad (evergésia) a la comunidad, como los reyes helenísticos del siglo IV a C. (según Veyne: en una sociedad desigual la clase superior tienen un prestigio y sólo lo conserva si gasta o da. De este modo el rico hace alarde de su riqueza, lo que le confiere un status dentro de su comunidad)
Pero antes de profundizar en el tema, sepamos algo más de Cáparra, una pequeña ciudad enclavada en plena vía de la plata.
Perfectamente amurallada, presenta la típica forma hipodámica de las ciudades romanas de nueva planta





En ella encontramos termas


Calles con soportales



























foro con basílica y la típica triada capitolina



Pero sobre todo un extraño ejemplar de arco de triunfo de cuatro entradas o frentes (arco cuadrifronte) del siglo I d C con pocos ejemplos comparables a no ser el tardío (tiempos de Constantino) de Jano en el Venablo, Roma





Precisamente este arco nos lleva al tema del evergetismo. Gracias a las inscripciones conservadas en él sabemos que fue erigido por la hija de Marcus Fidius Marcer, ciudadano de Cáparra, tres veces magistrado, dos veces diunviro.
¿Por qué ese enorme gasto para una pequeña ciudad?





Si entendemos el origen de él comprenderos uno de los principales mecanismo de mecenazgo artístico (y social) del mundo antiguo que la caridad medieval olvidará y no volverá a resurgir hasta la Florencia del Quattrocento.
Entre las causas más normales del evergetismo se encuentra la obtención de gloria y honores dentro de su comunidad (existimatio o reputación), deseos de perpetuar la memoria (el caso concreto) en un concepto de la vida que apenas si piensa en el Otro Mundo y sobrevalora la memoria del fallecido (la fama, como recuperarán los humanistas; el famoso culto a los antepasados de orígenes etruscos), el deseo de controlar el poder político ya en el corto plazo (elecciones municipales) como en el largo (la familia, la estirpe que mantiene su status a través de la munificencia), deseos de promoción social (sobre todo en los libertos y los nuevos ricos que quieren hacer olvidar su pasado), el orgullo cívico (dada la importancia que daba el mundo romano a la patria chica, origo) o simple deber moral (basado en las ideas estoicas, el hombre afortunado tiene el deber moral de ayudar a sus conciudadanos).

 

Todo este complejo ramillete de causas se entremezcla en la munificencia cívica que comienza en tiempos republicanos (íntimamente ligada a las luchas de poder) y se ratifica con Augusto (recordemos al ejemplo del Panteón de Agripa) y el imperio siguiente, en donde los emperadores sirven como espejo para los políticos locales e, incluso, los simples particulares.





Sus consecuencias será un engrandecimiento del legado arquitectónico, especialmente ciudadano. Pero también será una forma de conjurar las tensiones locales (por medio de mayor confort, actividades o repartos gratuitos de comida) y de generar un cauce de redistribución de la riqueza que, en el caso romano, tiende a concentrarse en pocas manos, dando así aliento a toda una amplia actividad económica.





Los tipos de evergetismo no sólo fueron arquitectónicos y en ellos se incluye una amplia nómina de actividades: repartos gratuitos de grano (alimenta), celebración de juegos y espectáculos, (ludi) donaciones para albergues de huérfanos, invitaciones a termas (a menudo en el dies natalis o cumpleaños del evergeta), realización de banquetes públicos (epila), la donación de estatuas

Para quien quiera saber más sobre este evergetismo, existe un magnífico libro:


Melchor Gil, E. La munificencia cívica en el mundo romano. Arco Libros, 1999

                                              

miércoles, 20 de septiembre de 2017

EL TEATRO DE MÉRIDA
























Scena y, en la parte inferior, orchestra













             Perspectiva desde la scena, con las diferentes caveas
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Caveas con las scalas y los vomitorios
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Vista desde la summa cavea
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Detalle de la parte central de la scena
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Parodos
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Una de las entradas con su característica bóveda de cañón.
Sillares almohadillados en la parte baja
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Interior del anfiteatro, anejo al teatro





Imágenes cortesía de Merry

AION Y PANES


Esta obra del siglo II d C., es un extraordinario ejemplo de la progresiva intrusión de las religiones mistéricas en la Roma Clásica, así como su capacidad de sincretismo e influencias mútuas

En este caso nos encontramos al mitraísmo, con Aion, dios del tiempo, con pezuñas como patas y envuelto por los anillos de una larga serpiente, que se entremezcla con el dios Órfico Panes, como son sus alas, naciendo del huevo cósmico entre haces de luz y llamas.

En torno a la figura se desarrolla un zodiaco.
La calidad de la talla es extraordinaria, basándose en modelos árgicos del siglo V a C (en especial la figura del dios, con su estudiado contraposto y fuerte remarque de su musculatura), a la que se añade un fuerte trépano en las llamas y sus cabellos, mientras que el zodiaco está realizado por medio de schiacciato.

En la actualidad perteneciente a la colección Estense de Módena, perteneció a una rama lateral de la familia




martes, 19 de septiembre de 2017

SAN VITAL DE RÁVENA.


Aunque se encuentre a cientos de kilómetros, San Vital de Rávena hemos de considerarla como una hermana (casi gemela) de Sergio y Baco (Estambul), e íntimamente emparentada con los sistemas constructivos de Santa Sofía, pues no en vano, los tres templos derivan directamente del ideal (arquitectónico e ideológico) planteado por Justiniano como justificación y forma visible del poder.

Comencemos simplemente comparando las plantas.

San Vital
Tomado de wikipedia

Como se puede ver, al igual que Sergio y Baco, se plantea una construcción centralizada con nártex de entrada que da paso a una gran zona octogonal que se levanta hasta la cúpula.
En torno a ella se desarrolla un deambulatorio que se separa del espacio anterior por medio de machones y columnas.

Al fondo (y, por tanto, creando un eje longitudinal junto al nártex, típicamente procesional) se plantea un presbiterio precedido por un espacio para los diáconos.

Junto al nártex aparecerán dos torres que sirven como acceso al segundo piso piso, mientras que a ambos lados del altar aparecen dos pequeñas habitaciones, las tradicionales prothesis y diaconicon





























Al parecer, San Vital es algo posterior, e intenta solventar problemas aún no resueltos en Sergio y Baco, llevando a su plenitud la forma centralizada a través de un octógono al exterior que repitiera el interior, creando un deambulatorio mucho más correcto

En su alzado se utiliza como material el ladrillo que, lógicamente, al interior estaría recubierto de materiales más nobles.
De nuevo como Sergio y Baco (pero también presente en Santa Sofía) la gran cúpula central se encuentra sustentada por grandes machones que sostendrían un cúpula sin tambor (como era habitual en la primera edad de Oro bizantina) sustituida y sobreelevada en el siglo XVI

De la misma manera se utilizan las columnas y los arcos (en series de tres) como verdaderas bambalinas que separan el espacio central (ocupado por las jerarquías eclesiásticas) del pueblo (con el espacio superior dedicado a las mujeres casadas, matroneum)

En estas columnas nos aparecerán los típicos cimacios.

Los modelos de esta construcción se encuentran en la arquitectura tardorromana, como ya vimos en Santa Constanza o San Aquilino

De la decoración musivaria sólo se conserva la zona del presbiterio en donde un Cristo en Majestad (aún apolíneo) recibe los presentes (en las paredes laterales) de Justiniano y Teodora con sus respectivos cortejos (puro cesaropapismo).



Junto a ellos, Isaac y Abraham o Abel y Melquiasadec, reafirman el tema eucarístico que se opone a las doctrinas arrianas que se pretendían extirpar




Las consecuencias de san Vital son inmensas y valgan dos ejemplos que ya hemos analizados: San Lorenzo (Milán) y la Capilla palatina de Carlomagno en Aquisgrán

lunes, 18 de septiembre de 2017

UN REPASO A LOS ESTILOS DE LA PINTURA ROMANA EN LA VILLA DE LOS MISTERIOS

 



En un extremo de las excavaciones de Pompeya, fuera de sus muros, existe una de las joyas de la ciudad: la Villa de los misterios.

Típico ejemplo de las villas suburbanas del primer Imperio, une las funciones agrícolas (quedan aún excelentes dependencias dedicadas a la prensa de uvas y aceitunas) con un carácter lúdico y representativo (aunque ahora no sea así, antes de la gran erupción, la casa tenía una salida directa al mar).




Sin embargo, no queremos fijarnos tanto en la arquitectura como en la pintura, pues la casa es un verdadero museo in situ de la misma, en donde podemos encontrar magníficos ejemplos de los cuatro grandes estilos de los que ya hablamos aquí





El primero de ellos o de incrustaciones, imita las decoraciones en mármol del helenismo, con la pared dividida en franjas y un absoluto dominio de la geometría. De él nos quedan pocos restos y en lugares secundarios, pues las modas marcaban claramente la pintura de interiores que iba siendo sustituida regularmente.


El segundo de ellos, también llamado arquitectónico lo podemos encontrar en algunos de los cubículos y oecus de la casa. Anterior al imperio su interés fundamental era generar arquitecturas simuladas a través de un excelente dominio de las técnicas de perspectiva y claroscuro, con una excepcional representación de elementos arquitectónicos que crean efectos ilusionistas.


Sus orígenes lo debemos buscar en el poderoso influjo griego, especialmente de la pintura helenística de un Zeuis o un Apelles que tanta repercusión debieron tener en los atrezzos teatrales tardogriegos.

Según Blanco Frejeiro, será este estilo el responsable de la edificación de las grandes escenas de los teatros de la época, que reproducen en piedra la magnificencia arquitectónica de las pinturas murales.

El tercero, egiptizante u ornamental (ya propiamente imperial) abandona las grandes decoraciones arquitectónicas para centrarse en el motivo menudo. Es la época de los amorcillos, los putti, las guirnaldas … que pasarán al Renacimiento con el nombre de grutescos tras su descubrimientos en las “grutas” de la Domus Aurea de Nerón. Nosotros, en nuestro blog, ya los hemos visto aparecer en formas escultóricas en la famosa Ara Pacis.


Junto a estos motivos clásicos es significativa la aparición de otros de origen egipcio. Evidentemente esto lo deberíamos poner en relación con la conquista de esta zona por parte de Augusto tras la victoria de Accio. En el aspecto ideológico representa una apropiación sumamente aculturada de unos motivos de los que se elimina cualquier significación original para quedarse (exclusivamente) con lo anecdótico. Una frivolización de la ideología tan típica de los conquistadores, más fuertes en lo militar pero incapaces de comprender lo cultural, pues se encuentran muy por debajo de los imperios sojuzgados.






En el aspecto técnico es sumamente habitual la aparición de los fondos negros sobre los que encontramos pequeñas figuras tratadas de forma casi impresionista, con largas pinceladas sueltas y una frescura que Europa tardará casi 19 siglos en recuperar.

Son especialmente destacables por su finura y vida las representaciones animalísticas, semejantes a las que ya veíamos en la casa de Livia (Roma)

Al cuarto estilo le dedicamos el segundo post, aunque os dejamos aquí un pequeño aperitivo.